En el año internacional de las fibras naturales, el enorme potencial de la producción comercial de seda se puso de manifiesto durante el Encuentro Latinoamericano de la Seda: X Jornadas Nacionales de Sericicultura, organizado por el INTA junto con el Ministerio de Agricultura, el INTI Textiles y la Red Argentina de Seda.
Actualmente, en el mundo se comercializan 700 mil toneladas de seda, un filamento cuya calidad no ha sido superada por ningún producto sintético. China es el principal productor mundial de esta fibra, mientras que Brasil es el principal de Latinoamérica, con 6 mil toneladas anuales, con precios que van desde 3 (para los capullos) a 40 dólares por kilo (para la madeja de seda cruda), variable según la calidad.
La Argentina no posee estadísticas concretas de la producción nacional actual. Sin embargo, un relevamiento realizado por técnicos del programa Pro-Huerta (INTA-MDS) detectó que, en todo el país, con excepción de la región cuyana, hay aproximadamente 29 criadores que producen anualmente 21 cajas criadas. La cantidad de personas o instituciones que realizan crías en microescala es más compleja de medir, dada su dispersión en todo el país. Del total, la mayoría está ubicada en la región Pampeana.
En este sentido, el INTA está impulsando diversas actividades de investigación y desarrollo de la sericicultura, con el objetivo de establecer las bases para incorporarla como propuesta productiva en sistemas agroecológicos.
En este marco, se identificaron las respuestas tecnológicas de los criadores ante problemas concretos, reduciendo la inducción por parte del técnico; también se caracterizaron experiencias de cría, para construir estrategias o modelos de extensión en cría de gusano de seda –particularmente traspatio y en combinación con otras propuestas agroecológicas–. Además, se obtuvieron indicadores productivos para evaluar la apropiabilidad de la sericultura y se señalaron actores con capacidad potencial para realizar investigaciones participativas en una segunda instancia de trabajo.
Francisco Pescio, del Pro-Huerta y miembro del comité organizador del encuentro, presentó el trabajo Actividades desarrolladas de promoción e investigación de la sericicultura en INTA y Sagpya, a partir del que se explayó sobre los avances de esta propuesta, registrados entre 2008 y 2009. Desde ese proyecto, entregaron 0,25 gramos de huevo de gusano de seda –unas 500 larvas– a diversas personas e instituciones, a las que también brindaron material biológico, instructivos sobre cría y capacitación.
“Se trata de una actividad muy atomizada y dispersa en gran parte del territorio nacional, llevada a cabo por grupos familiares e instituciones educativas, con fines domésticos o educativos”, explicó Pescio. Aclaró que, como la pequeña producción no se procesa, “eso lleva al concepto de actividad invisibilizada. Es decir, se encuentra difundida pero que se desconoce de la misma de manera colectiva”.
Entre las ventajas de la sericicultura, el especialista indicó que “es una actividad complementaria de las actividades familiares, de baja inversión inicial y permite un crecimiento gradual. Además, no contamina el ambiente y permite aprovechar localmente los productos”.
Como parte de su diagnóstico de la actividad, indicó que, hoy, funcionan dos centros universitarios que realizan mejoramiento y existen, al menos, cuatro experiencias en mejoramiento de moreras –única fuente de alimento del gusano de la seda, Bombyx mori–.
La segunda etapa del proyecto profundizará el trabajo con algunas unidades seleccionadas y se buscará sistematizar su funcionamiento, para evaluar la adaptación tecnológica y los sistemas integrados de sericultura. Por su parte, el Ministerio de Agricultura avanzó en la generación de una normativa sanitaria junto al Senasa, además del registro nacional de los participantes que, en la segunda etapa, fortalecerá los núcleos productivos. (Fuente: INTA)
|