lunes, 13 de julio de 2020 |Hora: : :

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La Fed y el FMI advierten el impacto económico de la pandemia a largo plazo

13 de julio (Valor Local)
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El Fondo publicó en su blog un estudio de un economista de la Reserva Federal y dos académicos de la Universidad de California que apuntan a las consecuencias de largo plazo

 

El daño económico que hasta ahora provocó la pandemia de coronavirus es sólo el comienzo de la historia, dice un estudio de tres economistas de la Reserva Federal de los EEUU publicado en el Blog del Fondo Monetario Internacional, que si bien reconoce que el “colapso rápido y sin precedentes de la producción, el comercio y el empleo pueden ser revertidos a media que la pandemia afloje, los datos históricos sugieren que las consecuencias económicas pueden persistir por una generación o más”.

 

Los autores del paper en cuestión son Oscar Jordá, asesor senior de la Reserva Federal de San Francisco y profesor de la Universidad de California Davis, Sanjay Singh, profesor de la misma universidad y Alan Taylor, también profesor de Economía y Finanzas de esa casa de estudios.

 

El estudio lista 15 pandemias históricas que dejaron un saldo de al menos 100.000 muertos y elabora un modelo económico posterior para intentar entender la dinámica de estos fenómenos. Una de las consecuencias de las pandemias, dice, es un período prolongado de tasas de interés reales muy bajas, de hecho “deprimidas”, que suelen asimilarse a períodos de “estancamiento secular” y pueden perdurar “dos décadas o más”, dicen los autores, que ven sin embargo un lado positivo de ese fenómeno: que los períodos de bajas tasas de interés se asocian a mejoras del salario real y permiten a los gobierno un amplio espacio para la aplicación de políticas de estímulo con las cuales limitar el daño causado por la pandemia.

 

Hasta ahora, los efectos económicos de la pandemia del nuevo coronavirus y su expresión como enfermedad, Covid-19, se focalizaron en los impactos de corto plazo y las medidas de mitigación y contención. Pero los gobiernos deben pensar en programas fiscales de más largo plazo, dice el trabajo, e intentar entender cuál será el escenario económico en el cual deberán desenvolverse las políticas monetarias fiscales “en modos que todavía no se pueden entender completamente”.

 

Las menciones históricas se remontan hasta la “Peste Negra” del siglo XIV, la de mayor impacto en relación a la población mundial de entonces y se prolongó durante 22 años, entre 1331 y 1353, aunque aclara que un aspecto crucial a distinguir de las más antiguas pandemias es que entonces prácticamente nadie llegaba a viejo. La pandemia de coronavirus, por el contrario, afecta desproporcionadamente a los mayores, que ya no forman parte de población laboral y tienen tasas de ahorro más altas que la población más joven.

 

En cuanto a los efectos macroeconómicos, una limitación es que los estudios sobre las pandemias del pasado se limitaron en general a un país o región y raramente abarcaron más de una década. En pandemias de gran escala, sin embargo, los alcances son mayores por dos motivos: la infección en sí misma se esparce más y/o porque, debido a la integración económico y comercial, el shock económico tiene mucho mayor alcance geográfico.

 

El paper incluye una “visión global” de las consecuencias económicas de la pandemia a partir del estudio de las 15 pandemias listadas, que ocurrieron en Europa, donde hay mayor registro histórico. Así, toman en cuenta los rendimientos de largo plazo de las deudas soberanas de la época y del efecto que tuvieron sobre la llamada tasa natural real (esto es, descontada la inflación) de interés. una contribución teórica del economista sueco Knut Wicksell, según quien la tasa “natural” o “neutral” sería aquella que permite a la economía crecer a su tasa potencial, con una inflación estable y equilibrar la oferta y demanda de fondos.

 

Se trata, sin embargo, de un barómetro que cambia según la época. Por caso, si las sociedades se vuelven más frugales, aumenta la tasa de ahorro, mengua la tasa de crecimiento y la inversión se vuelve menos atractiva, lo que exige que la tasa “natural” debe declinar hasta lograr un equilibrio.

 

Los autores constatan que en respuesta a las pandemias, la tasa “natural” de interés tiende a caer 1,5% en los veinte años siguientes, una declinación similar a la que se verificó entre la década del 80 del siglo pasado y la actualidad. Luego, dice el trabajo, se necesitan otros veinte años para que la tasa de interés se recupere hasta su nivel previo. Se trata de un efecto “asombroso” consistente, dicen los autores, con los modelos neoclásicos, en los que la reducción de la población laboral sin un paralelo en la destrucción de capital lleva a un “rebalanceo” de los retornos al capital y al trabajo.

 

De este modo, las pandemias tienen el efecto opuesto al de las guerras, aunque las dos lleven a pérdida masiva de vidas, porque las guerras trambién destruyen cultivos, tierras, estructuras y maquinaria. Esto es, capital. De hecho, una de las constataciones históricas es que las guerras son seguidas por períodos de hasta 30 ó 40 años de tasas más altas de interés.

 

Siguiendo esa lógica, dice el estudio, una consecuencia de la pandemia debería ser el aumento gradual de los salarios reales. En este punto, sin embargo, los análisis de varios economistas apuntan más bien en dirección opuesta: con la aceleración del progreso tecnológico y la sustitución de maquinaria por trabajo, el temor es más bien a un alto desempleo y una baja persistente de salarios reales.

 

Los autores concluyen en que si las tendencias históricas juegan esta vez de modo similar al pasado, las políticas monetarias y fiscales de los próximos años deberían preocuparse, durante las próximas dos décadas de evitar las tendencias al estancamiento. Sin embargo, morigeran ese temor al señalar que la caída en las tasas de interés ahora estarían atenuadas por al menos tres factores: primero, que el costo en vidas de la actual pandemia en relación a la población será más pequeña que la de anteriores pandemias; segundo, que afecta mayormente a ancianos, que ya no forman parte de la fuerza laboral y ahorran más que los jóvenes; y tercero, que las agresivas políticas fiscales para combatir la recesión impulsarán la deuda pública, reduciendo los ahorros nacionales y pondrán presión alcista sobre las tasas de interés.

 

De todos modos, como efecto neto, los autores esperan un período de tasas reales de interés bajas, aunque atenudas, que permitirán a los gobiernos a aplicar políticas fiscales que atenuarán la larga resaca económica de la pandemia. (Fuente: Infobae)


Fecha Publicación: 13/07/2020  07:43  

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