Protagonistas de la recuperación de las economías regionales

Las cooperativas de crédito buscan ser las protagonistas en la recuperación · Reclaman normativas oficiales que les permitan operar con cuentas a la vista para reducir el costo de fondeo

 

 

Las cooperativas de crédito buscan ser las protagonistas en la recuperación de las economías regionales durante la pospandemia. Por eso, a la par de avanzar en la transformación tecnológica, reclaman por normativas oficiales que les permitan operar con cuentas a la vista para reducir el costo de fondeo.

 

“Entendemos a las cooperativas como un vehículo importante para esta primera etapa, como un motorcito rápido que permita generar movimiento”, detalló Pablo Ruggeri, vicepresidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito (Facc), que reúne a 45 entidades crediticias del sector sobre un universo de más de 600 que hay en todo el país. “Porque el movimiento tiene una capilaridad enorme y una llegada y un conocimiento de las personas y las empresas muy diferentes a lo que es un banco”, apuntó.

 

En este escenario, las entidades cooperativas “estamos ante el gran desafío de innovar”, dijo Ruggeri y planteó que se enfrentan a la competencia que imponen tanto los bancos como las fintech (banca digital). “Tenemos que encarar nuevos métodos de pago, plataformas tecnológicas, para brindar servicios financieros y ayudas económicas a nuestros asociados, pero siempre pivoteando en la economía social y solidaria”, agregó.

 

De todos modos, “si bien es clara la necesidad de ir transformándonos tecnológicamente, la condición es no perder el contacto con el asociado”, dijo Miguel Angel García Camacho, director de la FACC.

 

Apuntó, además, a un tema nodal como el fondeo, que es el que genera un desbalance entre las cooperativas con los bancos o las fintech y provoca fuertes diferencias en materia de competitividad. “Los bancos tienen el 50% de su fondeo a tasa cero con cuentas corrientes o cajas de ahorro, mientras que el de las cooperativas es porque no tenemos cuentas a la vista”, agregó. Ese es uno de los reclamos centrales que el sector le plantea al gobierno a los organismos que regulan la actividad, como el Inaes y el Banco Central (BCRA).

 

En ese punto, Ruggeri explicó que las cooperativas no tienen captación de fondos de sus asociados, con lo cual “la plata y el redescuento de sus carteras es en el mercado financiero, donde la tasa promedio de los últimos dos años llegó a niveles de entre 70 u 80%”.

 

A esto “hay que sumarle que hace unos años los bancos vienen sistemáticamente cerrándole las cuentas a las cooperativas y mutuales si tienen sector crédito, con lo cual no sólo le cierran el fondeo, sino la canilla de oxígeno para operar”, aclaró García Camacho. Así, agregó, “las cooperativas de crédito fueron marginadas de su función básica”, ya que ellas apuntan a facilitar el acceso al crédito a pymes, al descuento de operaciones no sólo el terreno del consumo y comercial sino también de la producción. Por eso, “con el cambio tecnológico deberíamos poder convertirnos en cooperativas de ahorro y de crédito”, agregó.

 

Tiempos de crisis

 

Este planteo que realizan desde el movimiento cooperativo apunta a resolver cuestiones de fondo que se profundizaron con la pandemia. Luego de los dos últimos años del gobierno, donde las tasas de financiación se fueron por las nubes, “la gente quedó muy deteriorada económicamente”, planteó Ruggeri y “el nivel de ingresos empeoró muchísimo”, con niveles de endeudamiento de los privados que se aceleró a un ritmo vertiginoso, que les planteó a las cooperativas de crédito un “desafío enorme” para atender esa demanda.

 

“Se deterioró mucho la capacidad de repago que tenían las personas, lo que generó muchísimo endeudamiento”, agregó el vicepresidente de FACC. Para dimensionarlo explicó que si se toman los registros de índices de mora entre los asociados a las cooperativas, se observa un fuerte crecimiento que se profundizó en los últimos años del macrismo. “Teníamos registros de índices de mora de asociados a las cooperativas que en general eran de tres o cuatro sueldos y ahora llega a 10 o 12 sueldos”, agregó.

 

“Nosotros vemos por adelantado el proceso y vemos teniendo un termómetro de lo que se viene”, explicó Ruggeri para dar cuenta de esta situación. Están de ambos lados del mostrador, ya que por un lado asisten al sector productivo, pero también a los individuos a través de las cooperativas de consumo.

 

Esta demanda del sector para que aggiornar la ley de cooperativas de manera que puedan convertirse en entidades de ahorro y préstamo, toma fuerza en función de lo que consideran es la solidez del sistema. “El nivel de control hacia el movimiento cooperativo es enorme”, dijo Ruggeri, y aclaró que no sólo es supervisado por el Inaes y los fiscos provinciales, sino además es sujeto obligado de la Unidad de Información Financiera (UIF).

 

Hoy si las mutuales o cooperativas quieren trabajar con el sistema financiero deben estar inscriptas en la categoría de “proveedores no financieros” en el BCRA. “En junio pasado el Banco Central mostró un documento con el comportamiento de los proveedores no financieros y la sorpresa fue que nuestro sector era el mejor catalogado de todos, como por ejemplo emisores de tarjetas, fintech, etcétera”, dijo Ruggeri. “Registrábamos la tasa más baja, teníamos buenos índices de cobranza, lo que demuestra que podemos tener una relación distinta con el Central, eso queremos”, agregó.

 

Ambos referentes del sector señalaron que en este sentido, la Argentina debería tomar el ejemplo de lo que ocurre en países europeos como Alemania o Inglaterra y otros como los de Centroamérica donde hay un gran desarrollo cooperativo. (Fuente: La Capital)