El Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, registró en mayo un incremento de 1,91%, ubicándose por debajo de la variación observada en abril (+2,42%) y muy lejos del fuerte salto de marzo (+10,15%), cuando alcanzó el mayor aumento de los últimos dos años.

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La desaceleración del indicador se produce en el marco de la extensión por 45 días adicionales del esquema denominado “buffer”, mecanismo implementado por YPF que mantiene congelado el precio de referencia de los combustibles en el mercado local y contribuye a moderar parcialmente la evolución de uno de los principales costos de la actividad.

El estudio —que releva 11 rubros con incidencia directa sobre los costos de las empresas de transporte de cargas de todo el país y constituye una referencia técnica para la actualización de tarifas— continúa reflejando las tensiones que atraviesa la actividad en un contexto de menor dinamismo económico y creciente deterioro de la infraestructura logística.

A pesar de la moderación mensual, el impacto acumulado sigue siendo considerable. Entre enero y mayo de 2026, el ICT registra una suba de 20%, muy por encima del 11,2% acumulado durante el mismo período de 2025, y supera ampliamente las proyecciones inflacionarias previstas para todo el año 2026.

En términos interanuales, la variación alcanza el 48%, consolidando un escenario de elevados costos operativos para el transporte de cargas.

Los rubros que impulsaron el incremento mensual

Durante mayo, la mayor parte de los componentes relevados registró incrementos, aunque con distinta intensidad.

La principal variación correspondió a Gastos Generales (+11%), impulsada fundamentalmente por los ajustes en los costos de energía eléctrica y otros servicios asociados a la operación.

En segundo lugar, se ubicó Material Rodante (+2,23%), seguido por Reparaciones (+1,79%) y Personal (Conducción) (+1,7%), este último como consecuencia de la entrada en vigencia de la tercera cuota del acuerdo salarial previsto en el Convenio Colectivo de Trabajo 40/89, que contempla actualizaciones mensuales entre marzo y agosto de 2026.

El incremento salarial impacta además sobre rubros relacionados con la operación diaria, mientras que el aumento en Reparaciones continúa reflejando las dificultades derivadas del progresivo deterioro de rutas y caminos, cuya falta de mantenimiento incrementa los costos de funcionamiento de las unidades.

Por su parte, el Combustible, principal componente de la estructura de costos del transporte, registró en mayo una suba moderada de 1,67%. Si bien el esquema de estabilización de precios contribuyó a contener parcialmente los aumentos, el segmento mayorista volvió a exhibir variaciones superiores al promedio.

Asimismo, volvió a postergarse la aplicación plena de la actualización de los impuestos a los combustibles mediante los Decretos 302/26 y 405/26. El esquema de diferimiento, vigente desde mayo de 2024, continuará durante junio de 2026, incorporando un factor adicional de incertidumbre respecto de la evolución futura de los costos.

Completan el cuadro de aumentos Neumáticos (+0,54%)Peajes (+0,18%) y Costo Financiero (+0,18%), mientras que el resto de los rubros (Lubricantes, Seguros y Patentes y Tasas) permaneció sin modificaciones respecto del mes anterior.

Combustibles, actividad e infraestructura: los principales desafíos

Más allá de la desaceleración observada durante abril y mayo, la situación del sector continúa siendo compleja. El precio del gasoil acumula una suba cercana al 33% en lo que va de 2026, manteniendo una incidencia determinante sobre los costos operativos del transporte de cargas.

A este escenario se suman señales de desaceleración en la economía real, que impactan sobre los niveles de actividad, y el deterioro sostenido de la infraestructura vial, una problemática que incrementa los costos logísticos y afecta la competitividad del sector.