El vicepresidente de la Asociación Hotelera y Gastronómica de Paraná, Marcelo Barsuglia, analizó la situación de bares y restaurantes de la capital entrerriana a poco más de un mes de ser autorizados de abrir hasta la 1 de la madrugada • Aseguró que “con el horario extendido la situación va mejorando”.

 

El 25 de septiembre la Municipalidad de Paraná autorizó que bares y restaurantes puedan abrir sus puertas hasta la 1 de la madrugada. Se trató -según Barsuglia- de una medida fundamental para que el sector pueda comenzar a reactivarse en medio de la crisis que produjo la pandemia de coronavirus.

 

En diálogo con esta Agencia, explicó que la autorización que ya lleva más de un mes le permitió a los empresarios del sector “maniobrar y adaptar los horarios de atención” teniendo en cuenta que en la capital provincial el 80 por ciento de los locales gastronómicos funciona de noche.

 

“Con la disposición de abrir hasta la 1 de la madrugada, la situación va mejorando. No se compara trabajar solamente con el delivery como era en un principio y se complicaba mantener una estructura, a estar abierto”, dijo.

 

En ese sentido, indicó que al estar una mayor cantidad de horas abierto, los locales pueden trabajar más y recaudar más: “Eso le hace bien a las arcas de los establecimientos, pero también a las de la Municipalidad y de la provincia a través del pago de los impuestos”.

 

Barsuglia también se refirió a los puestos de trabajo que se perdieron como consecuencia de que muchos locales gastronómicos debieron cerrar sus puertas y estimó que con el correr del tiempo y la recuperación del sector se irán recuperando. Allí comparó la situación con la de los hoteles, y lamentó que aún sea un sector que no se ha podido reactivar producto de que el turismo sigue prohibido.

 

“Estamos esperanzados en que la pandemia pase lo más rápido posible, primero por la salud de la gente, pero también porque la reactivación económica es fundamental para los empresarios”, dijo y destacó la ayuda del Estado nacional a través de la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).

 

“Sin los ATP no sé qué negocio habría quedado en pie. Hubiese sido muy difícil poder hacer frente a las obligaciones, sobre todo sin la posibilidad del despido. En la hotelería la situación es aún más grave porque es un sector que todavía está sin actividad”, finalizó. (Fuente: APF)