Charlas Aaprender: Tres generaciones de bodega, un campo recuperado y los mitos del agro

El director de Bodega Zuccardi, Sebastián Zuccardi; el productor y asesor ganadero Carlos Ojea Rullán; la economista Rosario Campos y el especialista en inteligencia artificial Fredi Vivas contaron sus historias en el ciclo que moderó el científico y divulgador Diego Golombek

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¿Qué define a una persona, a una empresa o a un proyecto? lo que se recibe de arranque o lo que se hace con eso. Sobre esa pregunta giró la nueva edición de las Charlas Aaprender, el ciclo de historias personales del Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro, que tuvo lugar este miércoles. Fue el divulgador científico, Diego Golombek, quien lanzó la frase que ordenó toda la tarde: «Somos lo que traemos de fábrica, pero también somos lo que hacemos con eso. Somos dos cosas: lo que traemos, que tiene techo, y lo que hacemos, que no tiene techo».

Durante las casi dos horas que duró el ciclo, cada expositor compartió, desde su propia experiencia, cómo las decisiones moldean proyectos, empresas y trayectorias. Una bodega familiar que se reinventó en cada relevo generacional, un campo perdido y recuperado décadas después, la discusión sobre cómo se explica el agro a la sociedad y el modo en que la inteligencia artificial se incorpora al trabajo cotidiano.

El ingeniero agrónomo y director de Bodegas Zuccardi, Sebastián Zuccardi, tercera generación de una familia vitivinícola, repasó la evolución de una empresa que fue transformándose con cada generación, desde la decisión inicial de elaborar vino, la apuesta por acercar los viñedos a la Cordillera de los Andes, la incorporación de nuevas unidades de negocio y la construcción de una identidad basada en el origen y la calidad.

Para Zuccardi, cada cambio fue posible porque hubo valores capaces de sostener las decisiones. «En mi familia nunca ‘dio lo mismo’ las decisiones que tomamos. La rentabilidad no es el fin, lo que buscamos es hacer las cosas cada vez mejor», afirmó.

Si la historia de Zuccardi mostró cómo una empresa familiar puede reinventarse sin perder su esencia, la de Carlos Ojea Rullán reflejó el valor de reconstruir un legado. El productor y asesor ganadero recordó que el campo que había pertenecido a su familia se perdió en los años ochenta, pero que décadas más tarde logró recuperarlo para desarrollar un proyecto propio dedicado a la genética bovina, hoy con presencia en Argentina y distintos países.

«Lo más importante es generar confianza y cumplir con la palabra. Esa sigue siendo la mejor promoción que puede tener una empresa», aseguró.

Rosario Campos, economista, hija de un productor agropecuario y autora del libro «Más campo, menos mitos», movió el eje hacia otro terreno: cómo percibe la sociedad al agro. Para Campos, buena parte de los desafíos del sector pasan hoy por comunicar con evidencia y dejar atrás ideas instaladas que no reflejan la realidad productiva.

«Tenemos que usar el valor de la palabra para explicar qué significa el campo. Hay que reemplazar los mitos por evidencia y datos», señaló. Entre las ideas a derribar, mencionó tres: que el campo no genera empleo ni valor agregado, que la ganadería es la principal responsable del cambio climático y que la actividad siempre obtiene rentas extraordinarias.

La inteligencia artificial también tuvo su espacio en el encuentro en la voz del ingeniero en sistemas Fredi Vivas, quien propuso dejar de verla únicamente como una herramienta tecnológica para pensarla como un proceso que requiere estrategia, organización y objetivos claros. Vivas planteó que el verdadero desafío ya no pasa por adoptarla, sino por aprender a integrarla de manera inteligente en los procesos de trabajo. (Fuente: La Capital)

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