Dos informes elaborados por la Fundación Mediterránea muestran cómo la suba de precios de los granos está impactando en la ecuación de negocio de estas actividades ganaderas.

Dos reportes elaborados por el Instituto de Estudios (Ieral) de la Fundación Mediterránea son elocuentes en torno al problema que representa para las actividades ganaderas la fuerte suba que sufrieron los granos en los últimos meses.

El primero, elaborado por los investigadores Juan Manuel Garzón y Valentina Rossetti, asegura que las granjas porcinas han sufrido, con datos a enero, una caída importante en sus márgenes.

Esto ocurre en todas las hipótesis bajo análisis, tanto en establecimientos con alta eficiencia y escala, como en los más pequeños.

“Para una granja de eficiencia intermedia según los parámetros definidos (2,8 kilos de conversión y 3.536 kilos de capón / año), el ajuste de márgenes es del 53 por ciento. De un excedente de 21,2 pesos  por kilo se baja a uno de 9,9 pesos”, resume el informe.

 

El motivo de este achique es “la gran escalada de los costos de alimentación”. Según Garzón y Rossetti, en términos reales subieron 30 por ciento en un año y, debido a este panorama, hoy significan casi el 70 por ciento de los costos totales de las granjas. Es una participación récord, que supera al promedio de entre 60 por ciento y 65 por ciento de 2019 y 2020.

  • CRISIS LECHERA

El segundo documento, realizado también por Garzón pero junto al economista Nicolás Torre, refleja el problema que el incremento de las commodities representa para los tambos, que debido al estancamiento del precio de la leche cruda han perdido poder de compra.

Los datos a enero muestran que el valor pagado en tranquera subió de 17,3 pesos a 22,7 pesos en un año; es decir, apenas un 31,7 por ciento, un alza que está 4,7 por ciento por debajo de la inflación general del costo de vida.

Pero, “la ecuación de los tambos se complicó no sólo por el hecho que la leche cruda no logró acompañar la inflación, sino también porque algunos de sus costos más relevantes fueron a mucha más velocidad que esta última”, agrega el estudio.

En concreto, mientras en el primer semestre de 2020 con un litro de leche un establecimiento compraba 2,1 kilos de maíz o 1,2 kilos de soja, ahora solo logra adquirir 1,3 kilos y 800 gramos, respectivamente.

“Es una caída abrupta de poder de compra en solo 6 meses. El poder de intercambio de la leche cruda del arranque de este año se ubica en un nivel similar al que se observó en la última gran crisis láctea (2015/16)”, advierte el Ieral. (Fuente: Agrovoz)