El avance de VacaMuerta sobre la producción de crudo empuja a las refinerías a reinventarse y a procesar mejor un petróleo distinto al que moldeó durante décadas su diseño, en un cambio que ya llevó al downstream local a niveles récord de procesamiento y producción y abrió una nueva etapa centrada en extraer más valor de cada barril.
Ese giro se produce después de una mejora sostenida en la confiabilidad operativa.
La respuesta directa al cambio que introduce Vaca Muerta es técnica y comercial al mismo tiempo: las refinerías argentinas deben rediseñar procesos porque buena parte de su infraestructura fue concebida para crudos convencionales como el “escalante” de la Cuenca del Golfo San Jorge y ahora gana peso el “crudo medanito”, más liviano y con otro comportamiento físico-químico.
Esa diferencia altera el balance de productos en las torres de destilación y obliga a revisar la planificación de las plantas. El desafío no es solo procesar más petróleo, sino ordenar cada corriente para obtener el mayor rendimiento posible en un contexto de márgenes internacionales variables y cambios en la demanda interna.
Ese diagnóstico dominó el panel “Nuevas tendencias en refinación” de la reciente Conferencia de Arpel, entidad que nuclea a empresas e instituciones del sector petróleo, gas y energía renovable en América Latina y el Caribe.
De ese panel participaron Mauricio Martin, vicepresidente ejecutivo Midstream y Downstream de YPF; Felipe Trujillo, vicepresidente Downstream en Ecopetrol, y Mouriño. En ese ámbito, el ejecutivo de Axion expuso la transformación de la compañía a partir de la modernización de la refinería de Campana, de terminales de almacenamiento y de redes de despacho.
Mouriño describió cómo impactó ese proceso en Campana: “La dieta de la refinería Campana estuvo históricamente atada a la producción de Cerro Dragón, que hoy por hoy es un yacimiento maduro y, si bien hay tecnología para seguir produciendo por muchos años más, los volúmenes cambiaron. Sin embargo, el hecho de que estemos integrados nos permite adaptarnos a esos volúmenes en un período de tiempo más largo”.
Esa integración, describió, le permite a la empresa decidir el destino del crudo pesado y sostener un pasaje programado hacia un procesamiento mayoritario de crudo medanito. La clave, en ese esquema, es que la adaptación no quede atada a una reacción de corto plazo frente al mercado, sino a una ingeniería definida con anticipación.
- INVERSIONES
Axion encabezó en los últimos años la carrera de inversiones con desembolsos millonarios en su refinería de Campana para convertir la abundancia de Vaca Muerta en una ventaja competitiva concreta. La lógica de esas inversiones es acompañar el salto de la producción no convencional con una refinación capaz de capturar más valor. (Fuente: Infobae)
