El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve. 

Antonio Machado. Proverbios y Cantares.

Por Juan A. Bracco

10 de Enero (Valor Local) – La semana pasada comenzó con una noticia que sacudió la anodina calma veraniega provincial: los acreedores externos decidieron demandar a Entre Ríos ante la Justicia neoryorquina para cobrar la deuda por u$s 500 millones que está en cesación de pago desde agosto. Las respuestas del Gobierno y la oposición desnudaron el nivel de debate político en la provincia. La necesidad de hablar claro y explicar causas y consecuencias para evitar entrar en una épica ilógica e inconducente.

La demanda de un grupo de bonistas que afirma tener el 56% del total de los bonos ERF que se emitieron en 2017 puso sobre el tapete un problema no resuelto ni debatido en Entre Ríos: cómo se afrontarán los compromisos externos por u$s 500 millones más sus intereses en un escenario donde la provincia no genera dólares y el acceso a las divisas es más bien restringido, habida cuenta las necesidades que tiene también el Estado nacional.

Este endeudamiento es el corolario de un proceso que comenzó una década atrás, producto del escalamiento del déficit previsional y de la falta de financiación de Nación. Piedra libre para Diego Bossio, el cameleónico titular del Anses que bloqueó este financiamiento por un lustro forzando a la provincia a hacer una reforma fiscal y a entrar en la bicicleta de la emisión de letras del Tesoro a corto plazo para tapar ese agujero. Esos títulos no se podían cancelar y debían ser refinaciados, sumando los intereses que habían generado. La bola se hacía inmanejable cuando apareció el salvavidas de plomo del endeudamiento en dólares a mediano plazo.

Ante la demanda de los bonistas, surgieron varias reacciones.

El Gobierno provincial emitió un documento 12 horas después de que se conociera la presentación judicial en el que, entre otros puntos, consigna: “Tomamos conocimiento por los medios de prensa del supuesto inicio de una demanda por parte de un grupo de acreedores”. Que las autoridades públicas provinciales, que seleccionaron al HSBC como agente económico y al estudio DLA Piper como asesor legal de la reestructuración, se hayan enterado por una nota de Valor Local de la existencia del inicio de una acción judicial tiene dos lecturas.

La primera es que se trata de una táctica para plantear luego en los estrados que esta alternativa era impensada por el desarrollo de las conversaciones que Entre Ríos encaró de buena fe. La segunda es que, efectivamente, se enteraron por la noticia publicada el lunes pasado con lo cual el Estado entrerriano debería revisar la eficiencia de sus asesores en la materia.

Lo cierto es que la posibilidad de que Entre Ríos sea finalmente demandada en los Tribunales de Nueva York era una posibilidad cierta y conocida desde noviembre 2020.

El miércoles 11 de ese mes se conoció la integración del comité de acreedores y la advertencia de que “a falta de una actitud constructiva por parte de la Provincia, el comité se verá obligado a llevar adelante otras medidas para el cobro de la deuda”. El aviso se repitió el 1 de diciembre: “El grupo continúa evaluando sus opciones disponibles dada la falta de un enfoque constructivo por parte de la Provincia hasta la fecha”. Y una tercera alerta llegó el último día del 2020: “El grupo está considerando activamente sus opciones alternativas disponibles y está preparado para ejercer sus derechos legales y contractuales de los bonos en cualquier momento”.

Es decir que, en cualquier caso, el inicio de una causa judicial era uno de los escenarios posibles para los cuales las autoridades provinciales deberían haber estado preparadas.

Horas antes de que el Gobierno saliera a sentar postura oficial sobre la decisión de los fondos se activó el caranchismo de la oposición que rápidamente aportó elementos para que sobre el tema se entendiera menos, confundiendo (seguramente ex profeso) una demanda con una condena. La primera es un proceso judicial que tendrá varias etapas, la segunda una orden de pago.

Anclado en el texto que difundió el Gobierno varios órganos ligados al oficialismo y otros oficiosos salieron a respaldar al gobernador Gustavo Bordet de cara a las negociaciones, pero más que nada a responder a la oposición. Además de los datos del documento oficial, cada uno incluyó su particularidad creando incluso artificialmente una disyuntiva: o se estaba con la provincia o se estaba con los fondos “buitres”. La imagen que sigue es del grupo de Facebook “Entre Ríos con Bordet” y fue compartida por varios referentes del oficialismo:

Este tipo de polarización y de confusión de términos sólo suma humo a la neblina preexistente y contribuye nada. Ni se está esperando la llegada de una flota invasora que viene a cobrar sus acreencias a cañonazos ni hay pruebas evidentes de que los tenedores de bonos sean “buitres”, término reservado en la jerga financiera para aquellos inversores de altísimo riesgo que compran a una décima parte de su valo (incluso menos) títulos de deuda en cesación de pago para luego intentar cobrar su valor nominal. Es decir: compran a 1 lo que vale 10 y luego pretenden cobrar esos 10.

La oposición a su vez contestó la respuesta oficial. Y así… Varias de las opiniones de esta seguidilla fueron publicadas en nuestra sección “Tribuna” y pueden verse aquí.

Existió, sin embargo, un gran vacío que ni unos ni otros lograron llenar. En el cruce de acusaciones se olvidaron de la ciudadanía. Nadie le explicó a la población, de frente y mirándola a los ojos, qué estaba pasando y cuáles podrían ser las consecuencias.

Mientras, en algún triste cubículo de una oficina de Nueva York, un junior del buffet de abogados contratado por los bonistas (Quinn Emanuel Urquhart and Sullivan, LLP) se está haciendo el día porque le han dejado su trabajo hecho. Es que el debate casero ha dejado expuestos todos los argumentos que la Provincia podría exponer ante un Tribunal y también sus refutaciones. El junior sólo tiene que traducirlos y certificarlos.

Cuando este medio dio cuenta de qué era Quinn Emanuel Urquhart and Sullivan, se mencionó que su modus operandi comienza por detectar un elemento que pueda determinar el futuro del litigio. Aquí le han dejado todos los puntos (fortalezas y debilidades) presentados en bandeja.

Una máxima de Sun Tsu, el maestro de la guerra que ha inspirado a Wall Street desde los ‘80, reza: “El supremo refinamiento en el artes de la guerra es combatir los planes del enemigo”. De allí se deriva la clave del éxito: “Conoce al enemigo, conócete a tí mismo y tu victoria nunca se verá amenazada. Conoce el terreno, conoce las condiciones del tiempo y tu victoria será total”.

Un ex funcionario de Economía con trajín en Buenos Aires resumió todo esto en una metáfora futbolera: “Definimos de visitante”. Alcanzar el éxito, que pasaría por un acuerdo que permita tanto afrontar los pagos sin complicar las prestaciones del Estado como dejar la puerta abierta para volver a colocar deuda a futuro, es difícil pero no imposible. Para definir el título intercontinental de 1973 la Juventus exigió que la final se juegue en Italia, con árbitro europeo y la pelota utilizada en el calcio. Pese a todas estos condicionamientos, el partido fue ganado por Independiente con gol de Bochini. (Valor Local)