El precio del oro recuperó algo de terreno últimamente, pero desde fines de febrero pasado viene en caída. Eso, sin embargo, parece alentar a los bancos centrales a continuar con sus compras de oro para sus reservas, como lo muestran los datos del primer semestre.
En mayo pasado los bancos centrales ya habían enviado una señal al mercado al retomar con fuerza las compras netas de oro para sumar a las reservas internacionales tras una tímida reaparición en abril luego de un marzo con importantes ventas netas. Ahora en junio, quizás, aprovechando el mal momento del oro intensificaron las compras netas sumando 51 toneladas más a las reservas globales. A la cabeza de los compradores se destacaron los bancos centrales de Polonia y de China, pero también se sumaron los de Uzbekistán, Kazajistán, Jordania, la República Checa, Ghana y Georgia. Mientras que por el lado de los principales vendedores se destacaron Rusia y Turquía. Los datos crudos de junio pasado dan cuenta que las compras brutas sumaron 63 toneladas mientras que las ventas brutas ascendieron a 12 toneladas, según los datos del IFS del FMI, de los propios bancos centrales y del Consejo Mundial del Oro.
El cierre del primer semestre dejó a los bancos centrales con un nivel de compras de oro de 102 toneladas, distribuidas entre un amplio grupo de bancos centrales de mercados emergentes. Vale recordar que el primer trimestre comenzó mal, sobre todo, por las importantes ventas de 30 toneladas que prácticamente borraron las compras de enero y febrero. Luego en abril volvieron a comprar unas 17 toneladas y otras 41 toneladas en mayo. Así las compras netas promedio del semestre se ubicaron en las 12 toneladas mensuales.
El Banco Nacional de Polonia (19 t) fue el mayor comprador con 19 toneladas, seguido por el Banco Popular de China con 15 toneladas y así extendió sus compras mensuales por vigésimo mes consecutivo. Luego se ubicaron Uzbekistán con 9 toneladas y Kazajistán con 7 toneladas quienes mantuvieron su ritmo de compras, mientras que Jordania con 3 toneladas, Georgia y Ghana con una tonelada cada uno, volvieron a entrar en el mercado. Por otro lado, el mayor vendedor neto este mes fue Rusia con 9 toneladas, seguida por Turquía con 2 toneladas.
Cabe recordar que, en junio pasado, la debilidad del precio del oro estuvo vinculada, en gran medida, al aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años (25 puntos básicos), a una caída en la volatilidad, al fortalecimiento del dólar y las consiguientes salidas de capital de los ETF de oro globales.
¿Cómo cerró el primer semestre para los bancos centrales?
Polonia sigue siendo el principal comprador con 82 toneladas, seguida de Uzbekistán con 41 toneladas, China 40 toneladas y Kazajistán con 27 toneladas. Otros importantes compradores netos fueron la República Checa con 11 toneladas, Singapur 10 toneladas, Chile 8 toneladas, Jordania y Ghana con 6 toneladas cada uno. Otros compradores, de menor tamaño, se encuentran diversificados dentro de los mercados emergentes. En cuanto a los vendedores, Turquía sigue siendo el mayor vendedor en lo que va del año con 83 toneladas, con la mayor parte de su actividad de venta concentrada en el primer trimestre. Las ventas en el segundo trimestre fueron modestas, solo 4 toneladas, con una reducción en los “swaps” registrada a finales de junio. Rusia también vendió oro, con ventas netas de 44 toneladas en lo que va del año.
Al observar el desempeño acumulado del oro en el primer semestre del año, el análisis de los expertos sugiere que, por un lado, a pesar de los elevados niveles de los rendimientos de los bonos no generaron un mayor lastre para el oro, por otro lado, el apoyo derivado de la debilidad del dólar frente al euro se vio contrarrestado por la fortaleza del dólar frente al yen, el yuan y el dólar australiano. Sin embargo, en general, el impacto del dólar ha sido menor que en 2022. Además, tanto la caída en la volatilidad implícita, las expectativas de inflación, y como la reducción del balance de la Reserva Federal (Fed) también tuvieron un efecto negativo en la rentabilidad del oro. Pero a la vez el impulso de los precios y las salidas de capital de los ETF de oro presionaron al metal precioso, particularmente en los últimos dos meses del segundo trimestre. (Fuente: Ámbito)
