La cifra está 5 puntos arriba de la inflación. Los de venta libre, como ibuprofeno y paracetamol, están entre los que más subieron.

El aumento de precios de los medicamentos en Rosario está en promedio por arriba del 39 por ciento en lo que va del año, por encima de la inflación que (según las proyecciones, ya que el valor de junio se conocerá este jueves) rondó el 34 por ciento en el primer semestre. Los saltos que dio el dólar recientemente tras los cambios en el Ministerio de Economía de la Nación provocaron un nuevo cimbronazo que está poniendo a los pacientes contra la pared.

Hasta junio, el incremento se ubicaba en un 34 por ciento. Pero a partir del lunes posterior a la renuncia de Martín Guzmán a la cartera económica, las listas llegaron con una nueva suba del 5 por ciento. En general, las drogas que sufrieron un aumento mayoritario son las de venta libre, que registró un 41 por ciento, encabezadas por ibuprofeno y paracetamol. En tanto, las del mercado ético, es decir las que se venden bajo receta, lo hicieron en un 35 por ciento acompañando el Indice de Precios al Consumidor que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec).

El precio de todos los medicamentos está de alguna manera ligado a la divisa estadounidense, ya sea por sus componentes o por su packaging. Siempre una porción en su proceso de fabricación es importada. Pero en algunos casos la relación es determinante: en insulinas, antitrombóticos como la enoxoparina, o analgésicos con pregabalina, el costo se ubica en un lugar elevado, por lo que cada incremento porcentual se traduce en cifras que dan miedo: una caja de insulina puede valer hoy entre 6 y 12 mil pesos.

Dentro del rubro farmacia, también aumentó el rubro perfumería (lleva un 28 por ciento anual) y accesorios (agua oxigenada, gasa, vendas, curitas) llegó con más de un 40 por ciento de encarecimiento, la mitad solo en los últimos dos meses. “No hay una causa real. Son los laboratorios que tienen la libertad de fijar los precios que ellos consideren. Viene atado a sus gastos de producción y a la necesidad de dólares para importar insumos”, comentó Leonardo Jurado, prosecretario del Colegio de Farmacéuticos de Rosario.

Este proceso impacta fundamentalmente en las personas que no tienen Pami, porque pagan el precio real del medicamento. Este valor se le traslada proporcionalmente respecto del descuento que tenga su obra social o su prepaga, que va del 40 al 70 por ciento. Los de la obra social de los pasivos, motor de toda la seguridad social, son los que más medicamentos utilizan, y tienen un descuento extra del 40 por ciento por encima de su cobertura (que oscila entre el 50 y el 100), por un acuerdo con la industria del medicamento.

“El proceso inflacionario afecta a los pacientes, y los farmacéuticos tratamos de darle la opción para que puedan cumplir con su tratamiento. El médico prescribe la droga y nosotros le damos las alternativas de distintas marcas, sobre todo cuando es crónico”, apuntó el referente.

  • NORMALIZACIÓN

En ese sentido, llevó tranquilidad a los usuarios: “Se consiguen todas las drogas y no hay faltantes. Podemos cambiar de marca y van a poder cumplir con todos sus tratamientos”, expresó. Sin embargo, dijo que las farmacias también son afectadas, porque pagan a las droguerías a 14 días, pero cobran las prestaciones de 45 a 60 a días, por lo que esa entrada se desvaloriza fuertemente.

En tanto, hay algunas drogas muy puntuales que no se están consiguiendo en este contexto por un problema de producción de los laboratorios y por el corte de importación de insumos que se produjo. Sin embargo, el Estado acordó con los laboratorios un aumento de la cuota de la cantidad de dólares que necesitaban para importar estos insumos, y la situación se estaría normalizando.

El más relevante era la betametazona y budesonide, dos broncodilatadores. “Ahora se recompuso la provisión, pero estuvimos dos meses sin esos medicamentos. Hubo un aumento en el consumo muy alto porque la influenza, gripe y broncoespamo nos afectaron un tiempo antes del invierno. Por eso, cuando la industria quiso volver a fabricar para cubrir la demanda, no pudo. Ahora se está produciendo y están entregando”, cerró Jurado. (Fuente: La Capital)