Impulso en el precio de la soja

El reciente quiebre de la tregua entre Estados Unidos e Irán reactivó la volatilidad en los mercados internacionales y provocó un repunte tanto en los precios del petróleo como en los de la soja.

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El cierre temporal del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos para el comercio global de crudo, volvió a instalar una prima de riesgo, impulsando las cotizaciones en las principales plazas de futuros.

La soja no tardó en reflejar este impacto. En Chicago, el aceite de soja encontró un nuevo piso y empezó a aumentar, hasta alcanzar valores cercanos a USD 1.600 por tonelada, una suba de más del 5% en la semana. El aumento contagió al poroto, cuyo precio se fortaleció en un contexto del que el conflicto geopolítico no es el único motor alcista: el “climático norteamericano” con pronósticos de olas de calor en las zonas sojeras de EEUU sumó incertidumbre sobre la oferta de la próxima campaña.

Además, al inicio de julio la demanda china reapareció con fuerza en el mercado norteamericano y reforzó la idea de que el país asiático comprará unas 25 millones de toneladas anuales de soja de EEUU. Este escenario fue terreno fértil para la vuelta de los fondos especulativos, que duplicaron sus posiciones compradas en soja, sumando 10 millones de toneladas entre futuros y opciones en apenas una semana.

Un informe de Ana Rubicondi, Franco Pennino, Matías Contardi y Bruno Ferrari, de la Bolsa de Comercio de Rosario, destaca que el futuro más cercano de la soja llegó a cotizar a USD 441 la tonelada, el valor más alto desde mayo. Aunque luego hubo una corrección y el precio cerró la semana en 334 dólares por tonelada, justo antes de la publicación del informe mensual del USDA.

En el mercado interno argentino, el rally de Chicago sostuvo las pizarras locales y la soja se pagó hasta 325 dólares por tonelada. Ajustado por inflación, el precio disponible alcanzó niveles máximos desde mediados de mayo. La mejora incentivó la fijación de precios, aunque la comercialización aún es inferior al ritmo de campañas anteriores.

A tres meses del inicio de la campaña 2025/26, solo se comprometieron 21,8 millones de toneladas en el mercado interno, 19% menos que el promedio de la última década (excluyendo la atípica 2022/23). Con una producción estimada en 51,5 millones de toneladas, apenas el 42% de la cosecha tiene contrato y solo al 27% se le fijó precio, precisa el informe.

Ese porcentaje representa la menor cobertura física desde al menos la campaña 1994/95. El contraste con el año anterior es notorio: en este mismo momento había 20 millones de toneladas con precio, un 50% más que el nivel actual, pese a que hoy el precio de la soja ajustado por inflación es un 8% superior y en dólares, un 21% más alto.

La abundante oferta interna de cereales y girasol, junto con una demanda externa dinámica, canalizó la liquidez hacia estos granos y postergó los compromisos sobre la soja, tanto en la oferta como en la demanda.

  • TRIGO

En el caso del trigo 2026/27, la siembra avanza y ya cubre el 82% de los 6,6 millones de hectáreas proyectadas por SAGyP, luego de superar demoras iniciales por lluvias. No obstante, la comercialización no acompaña este ritmo. Hasta el cierre de la semana analizada, se vendió apenas el 10,5% de la producción estimada para el país, por debajo del promedio del 16,6% de los últimos cinco años en igual fecha.

En términos acumulados, se comercializaron 2 millones de toneladas, de las cuales 0,69 millones no tienen precio firme. El porcentaje de trigo con precio firme cayó en las últimas semanas, tendencia asociada a la baja en las cotizaciones: el precio del contrato a diciembre retrocedió desde máximos de 231 dólares por tonelada en mayo hasta 206 dólares a principios de julio. Así, la oferta prefirió demorar la fijación de precios, reduciendo el ritmo comercial respecto a principios de mayo.

Por el lado de la exportación, las ventas externas suman 14,56 millones de toneladas y las compras domésticas del sector, 16 millones, cifras históricamente elevadas. La inserción internacional del trigo argentino se mantiene firme, aunque comienza a perder competitividad en mercados lejanos: el precio FOB actual se ubica en 227 dólares por tonelada, nivel similar al de sus competidores, cuando a principios de año era el más bajo, con 208 dólares por tonelada.

  • MAÍZ

La comercialización semanal de maíz 2025/26 repuntó en las últimas dos semanas, con 800.000 toneladas negociadas en la semana finalizada el 8 de julio, el registro más alto desde mayo. Este aumento responde al ingreso del maíz tardío, actualmente en plena trilla. El total comprometido para la campaña suma 31,42 millones de toneladas, equivalente al 46% de la producción, levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años.

El precio del maíz, en dólares, se ubica en mínimos desde el inicio de la cosecha, con la pizarra rondando los 180 dólares por tonelada. Las primas FOB se debilitaron tras los máximos de junio, presionando a la baja el precio de exportación. Este nivel de precios se explica por la abundante oferta derivada tanto del maíz tardío argentino como de la safrinha brasileña, cuya cosecha avanza en ambos países.

En cuanto a la exportación, entre marzo y junio se despacharon 17,1 millones de toneladas, un 39,3% del programa exportador previsto, en línea con los promedios de las últimas cinco campañas. La producción encuentra demanda, a pesar de la amplia oferta global. (Fuente: Infobae)

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