El Sindicato de Empleados de Comercio plantea que en Bazar El Entrerriano se hizo un inventario de mercaderías. Empleados despedidos buscan acuerdo económico.

Las vidrieras de la casa central de Bazar El Entrerriano, en Paraná, quedaron prácticamente desoladas. También los carteles donde se promocionan los productos. Cruzando calle Gualeguaychú, se repite la misma escena: salones casi vacíos de un negocio que supo ser emblemático para diferentes generaciones de paranaenses. En un proceso de achique que comenzó hace varios años, la empresa se desprendió de varias de sus sucursales en diferentes ciudades de la provincia. A fines del año pasado, se tomó la misma decisión en Paraná, por lo cual quedaron sin su fuente laboral unas 45 personas.

En el marco de este proceso ayer en sus dos establecimientos céntricos –el restante está en calle Almafuerte– personal policial, un oficial de Justicia y el dueño de la firma, manipularon mercadería como parte de un inventario. Así lo confirmó el secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Paraná, Daniel Ruberto. La misma fuente indicó que la otra posibilidad es que se haya declarado depositario legal al dueño.

De esa manera descartó que el operativo haya estado relacionado con el trámite de la quiebra, y que podría estar motivado por otras razones. “No se olvide que esta cadena tenía algunos embargos anteriores al cierre”, recordó Ruberto.

Cierre y conflicto

El 29 de diciembre Bazar El Entrerriano cerró sus puertas en forma definitiva. En aquella oportunidad, el Sindicato de Empleados se presentó con funcionarios de la Secretaría de Trabajo, aunque al gremio le impidieron el acceso al establecimiento. “La inspectora con nuestra abogada se hicieron presentes y tomaron un listado del personal, en la sede de calle Gualeguaychú. Además se constató a todo el personal que estaba en las demás sedes, la restante en calle Gualeguaychú y otra en calle Almafuerte. No hubo ninguna comunicación de la empresa, no llegaron los telegramas”, aseveró Ruberto.

La llegada de un móvil policial, junto a uno de los dueños (de apellido Baruh), activó ayer por la mañana un procedimiento a puertas cerradas. “Que estén vaciando de mercadería, en mi opinión no es algo que existe porque prácticamente no hay nada. Incluso había mercadería embargada, que eventualmente pudo haber sido vendida”, fundamentó el gremialista.

Y justificó esa postura al afirmar que cuando se ordena un procedimiento judicial, “lo normal es que la mercadería no se carga en un camión, sino que por ejemplo, se identifica una heladera, tres televisores y una cortadora de fiambre. Se identifican y se hace depositario legal al dueño del local. A nosotros no nos consta que se haya retirado mercadería. El embargo es ese; se embarga una heladera y no es que se carga en un camión, queda depositario legal el dueño del negocio”.

Respecto a las tratativas que mantienen cada uno de los trabajadores, se supo que designaron abogados para llevar adelante su reclamo. Algunos no quieren hacerle juicio al dueño, sino a la firma, siempre manteniendo el canal de diálogo. Así las cosas, las negociaciones se encuentran estancadas a la espera de llegar a un acuerdo. (Fuente: Diario Uno)