La FISFE trabaja en un plan de contingencia ante la faltante de gas para el sector. En la provincia se comenzaron a construir plantas de biogás como un paliativo energético y como un aporte ecológico al tratamiento de los residuos sólidos.

Corresponsalía Santa Fe

Para la época invernal en la Argentina se requiere desde hace varios años la importación de gas. Este año desde el gobierno nacional garantizaron el suministro para el área residencial pero desde el sector de la industria advierten una reducción de la provisión de gas.

Ante esta situación y previendo un plan de contingencia, desde la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) indicaron que muchas de las plantas radicadas en la provincia de Santa Fe comenzaron a implementar la producción del biogás.

A través del tratamiento de residuos que producen las propias industrias, efluentes que tienen que ser orgánicos, se conforma la biomasa. Esa biomasa se trata con un biodigestor en donde se produce la descomposición de la materia en un ambiente sin oxígeno (anaeróbico). Dicha descomposición produce varios gases, principalmente metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2), que dan origen al biogás. Este último puede ser almacenado directamente como gas o transformarse en energía eléctrica y energía calórica.

Marcelo Leonardelli

Marcelo Leonardelli, gerente de la firma SLB que construye biodigestores, explicó que dependiendo de la industria en la cual se aplique, con este sistema se puede generar entre un 15% y un 20% de la energía que la fábrica necesite. Cada industria genera su propio residuo, es por esto que debe analizarse cada caso en particular. A modo de ejemplo citó el caso de la planta Avícola Avellaneda, al norte de la provincia, en donde a través del guano de gallina se produce el biogás. 

Trabajo con biodigestores

Si bien el trabajo con biodigestores se conoce hace mucho tiempo, en la provincia de Santa Fe se modificaron los requerimientos ambientales y las implementaciones no solo a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Secretaría de Energía con capacitaciones como el “Manual de uso del Biodigestor”, sino también con programas desde el Ministerio de Educación como el “Educación Energética”, que busca incorporar sistemas energéticos en algunos establecimientos educativos, que posibiliten el uso de recursos renovables para abastecer servicios generales tales como electrificación, agua caliente sanitaria o provisión de biogás.

En materia económica, una planta generadora de biogás puede arrancar entre los 50 o 60 millones de pesos, «para los valores de energía que se empiezan ver, los recuperos de estos productos son mucho más rápidos, uno puede arrancar en valores de uno o dos años de recupero de inversión en la planta de biogás», explicó Leonardelli.

El biogás puede ser almacenado directamente como gas o transformarse en energía eléctrica y energía calórica.

Cambio de paradigma

En cuanto a la utilización de los residuos urbanos en las plantas locales para la generación de este tipo de energías y el recupero de la basura que se generan en las ciudades, el empresario resaltó que a mayor escala solo se realiza en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse), en Buenos Aires. «En Santa Fe todavía no se realiza una separación de residuos más avanzada que permita la correcta utilización en estas plantas de recupero», aclaró Leonardelli.

Además, Leonardelli remarcó que existen otras alternativas más que enviar a rellenos o tratamientos tradicionales. No obstante, destacó que «estamos en pleno cambio de paradigma. Este tipo de energía renovables serán acciones concretas en lo climático y en lo económico».

(ValorLocal)