Todas las variables alternativas al dólar oficial se desplomaron tras conocerse el nuevo esquema oficial. La caída de la deuda soberana hizo subir el riesgo país.
El objetivo principal se consiguió: el dólar se desplomó más de 8%, pero arrastró en su caída a bonos soberanos, títulos en pesos y acciones. Nada quedó en pie. El tema de los bonos es preocupante porque en el Gobierno juraron que depositarían USD 1.500 millones para pagar los vencimientos de enero y, por si fuera poco, los dejaron depositados en una cuenta del exterior, pero los escépticos inversores se llevaron por delante esa promesa.
Los bonos soberanos tuvieron bajas de hasta 3,3% en los de legislación extranjera y el riesgo país aumentó 44 unidades (+2,9%) a 1.555 puntos básicos. La apertura al alza, duró un instante.
El plan A del Gobierno, es el blanqueo; no caben dudas. Las liquidaciones de los exportadores se verán acotadas por la caída generalizada de la soja (cotizó a USD 386 en Chicago, el menor valor desde octubre de 2020) del maíz y del trigo. En un escenario de un crawl inalterable de 2% mensual no luce como un aporte promisorio para la nueva política de venta de divisas para absorber pesos.
El Banco Central redobló su apuesta para el plan de emisión cero que consiste en vender dólares financieros que compra a $920 y los recoloca a $1.300, de acuerdo con el cierre de ayer para ganar con la brecha. Pero no conforme con que esto rija desde ahora, prometió un viaje al pasado y absorbería los pesos que emitió desde mayo lo que costará $2,5 billones que los adquiriría colocando USD 1.400 millones.
Tras este fuego pesado, los dólares en todas sus variables se desplomaron. El dólar “blue”, que es el menos importante financieramente, pero pesa en lo psicológico, perdió $85 (-5,7%) y cerró a $1.415. El dólar MEP bajó $85,49 a $1.330,83 y el contado con liquidación (CCL) $121,6 (-8,5%) a $1.306,97 y quedó más barato que el MEP. Esto es como si alguien quiera fugar dólares y no solo no le cobren comisión para enviarlos al exterior, sino que le paguen.
Para que el mercado se distienda el Central hizo conocer un informe detallado de hacia dónde va la fase 3 y proyectó la inflación de julio en 3,7%. Por supuesto, el impacto en los bonos CER que ajustan por el índice de precios, fue inmediato y bajaron hasta 1,50%.
Otro dato que procuró restablecer la confianza en el mercado fue el anuncio de que mañana se acabarían los puts (opciones de ventas anticipadas de bonos del Tesoro al Banco Central) porque se los recomprarían a los bancos.
En tanto, en el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron UDSD 266 millones y el BCRA recompró USD 36 millones, lo que lo obligaría a vender USD 25 millones y quedarse con 11 millones, para absorber los pesos que pagó por esos dólares.
Las reservas perdieron USD 102 millones y quedaron en USD 28.172 millones, pero sin noticias de que el Central haya intervenido en el mercado cambiario.
La Bolsa tuvo una rueda de toma de ganancias. Los inversores se fueron esperando con el dinero en la mano esperando el futuro que vendrá con las nuevas medidas. Nadie sabe quién gana y quién pierde. La posición de los vendedores fue extrema. El Merval de las acciones líderes perdió 12,3% en pesos y 4,1% en dólares. Las caídas de las acciones fueron casi todas de dos dígitos. Ternium llevó la peor parte con un retroceso de 15,02%, no muy lejos de los papeles que la escoltaron.
Los ADR -certificados de tenencia de acciones que cotizan en las Bolsas de Nueva York- tuvieron bajas generalizadas. Estos certificados cotizan en pesos al tipo de cambio CCL. Transportadora Gas del Sur (-5,3%) y Central Puerto (-4,7%) fueron las más afectadas.
Para hoy se esperan rebotes, pero los inversores están preocupados por el estilo convulsivo que tiene el Gobierno para resolver problemas puntuales. (Fuente: Infobae)