Así lo manifestaron los integrantes del nuevo directorio de la compañía · El avance del concurso de acreedores y el armado del nuevo plan.

 

No son tiempos fáciles para la agroexportadora Vicentin. Sin embargo de la mano de un nuevo directorio busca su reconstrucción e instalarse en el mercado con una diferente estructura, para continuar con el negocio de compra de materia prima, especialmente de soja, para procesarla y luego exportarla como aceite, harina o biodiésel.

 

En diciembre pasado la empresa de norte de Santa Fe se declaró en cesación de pagos. En febrero de este año se presentó en convocatoria de acreedores, que se tramita en los Tribunales de Reconquista, con una deuda que superaría los 1.500 millones de dólares.

 

A los problemas económicos y financieros, a mediados de este año Vicentin enfrentó una embestida del Gobierno que intentó intervenirla y expropiarla. Todo quedó atrás, en medio de un amplio rechazo de la sociedad al avance sobre la propiedad privada. Además, esta semana la empresa renunció a la Bolsa de Comercio de Rosario, que pretendía investigar su comportamiento comercial, profesional y ético con idea de una posible comisión por conductas reprochables.

 

En todo este tiempo de enorme complejidad, Vicentin no se detuvo. Según comentaron a este medio los responsables de la empresa, los contratos de fasón se transformaron en una de las opciones para avanzar con el negocio, con operaciones ya cerradas de la presente campaña agrícola que permitirán alcanzar en un 75% la capacidad operativa de la planta de soja, en el distrito santafesino de San Lorenzo. Y por otro lado, pese a los efectos de la sequía en el norte de nuestro país, donde se desarrollan una gran cantidad de hectáreas de girasol, se llegaría a cubrir el 50% de la capacidad de la planta de Ricardone.

Por estos tiempos la principal urgencia que tendrá Vicentin será recuperar la confianza de los productores, y convencerlos para que vuelvan a ser sus proveedores de granos, ya que son el principal eslabón de la compañía, porque a través de ellos llega la materia prima para procesar. Para eso tendrá que tener un excelente plan de negocios que permita recuperar los volúmenes de exportación que logró en 2019. Y en la búsqueda de un horizonte diferente, el mes pasado se decidió cambiar el Directorio de la compañía, con el objetivo de oxigenar un sector de la empresa que estaba siendo muy cuestionado.

 

Luego de 90 años de actividad de la empresa, por primera vez en el Directorio no hay integrantes de la familia Vicentin. El nuevo presidente es Omar Scarel; Daniel Foschiatti es vicepresidente y Estanislao Bougain, director titular. Además, el ex embajador de Argentina en China, Diego Guelar, se sumó al equipo como asesor. Su función es aportar conocimientos en materia de funcionamiento del mercado interno, pero especialmente su relacionamiento con el exterior.

 

Scarel fue contador y gerente administrativo de Vicentin desde 1992 hasta 2012. Después integró la comisión fiscalizadora y fue síndico hasta la pasada asamblea. Por su parte, Foschiatti es dueño de una empresa de ingeniería química desde hace 30 años y hace más de dos décadas que le presta servicios a Vicentin en asesoramiento y gestión. Y por último, Bougain es un abogado y profesor universitario con trayectoria en el directorio de distintas empresas nacionales y extranjeras en Argentina, aunque no tuvo relación previa con la empresa santafesina.

 

  • LA NUEVA VICENTIN

Los integrantes del flamante directorio de Vicentin precisaron que actualmente el Concurso de Acreedores ingresa en etapa de importantes definiciones. A finales del próximo mes quedará determinado los acreedores de la empresa y el dinero que se adeuda a cada uno de ellos. A partir de eso, las autoridades de la empresa aseguran que comenzará el proceso de construcción de “la nueva Vicentin”, con la expectativa que haya un acompañamiento de los acreedores.

 

La estrategia de la empresa es posicionarse en el mercado con una composición donde los acreedores comerciales se transformen en accionistas y un socio de nuestro país que se sume para sostener la mayoría del capital nacional. La idea que planteó Diego Guelar, fue “no extranjerizar a la futura Vicentin, sino todo lo contrario, aunque no descartamos una presencia de inversiones del exterior”.

 

“El futuro de Vicentin no se debe solamente a la restructuración de la deuda, sino fundamentalmente a recuperar la confianza de todos los proveedores de materia prima, porque sin granos esta compañía no tiene futuro”, aseguró Bougain.

 

Además, agregó: “Los actores argentinos serán lo que tendrán que participar en la solución, donde los acreedores están invitados a capitalizar parte de sus acreencias para pasar a formar parte del capital y de la nueva Vicentin con mayoría de capitales nacionales. Pero además, teniendo en cuenta que Vicentin es una parte importante del mercado mundial de granos y aceites, no significa que no consideremos la posibilidad de sumar la presencia de un socio estratégico del extranjero”.

 

En la búsqueda de cumplir con dicho objetivo, en las últimas semanas los directores se reunieron con diferentes actores de la producción y comercialización de granos. Uno de ellos, es la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), que agrupa a 150 cooperativas y la comercialización de productos agrícolas es su principal actividad.

 

Vicentin tiene una deuda con ACA de 90 millones de dólares por cargas de soja impagas antes de declarar el default, que es de un tercio de lo que reclama el Banco de la Nación Argentina en el concurso de acreedores. La entidad financiera, que tiene más espalda que muchos chacareros, habilitó créditos para prefinanciar exportaciones por cerca de 19.000 millones de pesos y se convirtió en el principal acreedor individual, con cerca del 20% de la deuda total. La existencia de dicha deuda fue la razón más esgrimida por los sectores que responden al gobierno para pedir la expropiación de la empresa.

 

“No imaginamos la nueva Vicentin sin la presencia del Banco Nación en la misma. Hoy estamos en una relación distante, pero necesitamos superar las diferencias para plantear un horizonte muy diferente. Necesitamos de todos los acreedores para que formen parte de la futura empresa, porque sin ellos todo esto no tiene futuro”, dijo Bougain.

 

El desafío del 2021

 

El año próximo la Argentina deberá reconstruirse luego de los efectos de la pandemia, avanzar en la prevención para evitar un rebrote del coronavirus, y aguardar la llegada de la vacuna. A todo esto, se suma hacer frente a solucionar los problemas económicos, con urgentes medidas para bajar la pobreza y el desempleo. No será una tarea sencilla la que tendrá el gobierno en los próximos meses.

 

“Necesitamos y esperamos que la Argentina atraviese el sendero de la recuperación el año próximo. En la actualidad estamos observando diferentes elementos que posicionan al país en esa situación. Y en ese contexto nosotros estaremos acompañando con el desarrollo de la nueva empresa”, señaló Diego Guelar.

 

En el directorio de la agroexportadora proyectan que a mediados del 2021 tendría que estar muy avanzada la presentación de la solución a los problemas de Vicentin, de la mano de una propuesta hacia los acreedores. Según comentaron las autoridades de la compañía, como fecha límite para que se concrete dicho paso, sería el 3 de septiembre de 2021.

 

A las reuniones que la empresa viene teniendo con diferentes sectores, desde hace unos meses hay un Banco de inversión que está en la búsqueda de un socio estratégico para Vicentin. “Estamos proyectando una empresa competitiva, creativa, transparente, con mucha cooperación y vinculada al mercado interno y externo. Es una tarea difícil, pero no bajaremos los brazos hasta llegar a la salida de la crisis y lo vamos hacer entre todos”, aseguró el presidente.

 

“La mayoría de los fierros de Vicentin están vivos y siguen funcionando, a pesar del complejo momento. Y que el corazón de la empresa no paró, significa que podemos avanzar con la ayuda de todos hacia la reconstrucción”, dijo Foschiatti. (Fuente: Infobae)