De acuerdo al informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las previsiones de cosecha de uva para el país en la próxima vendimia de marzo hablan de una disminución de 6,39% respecto al año pasado, con lo cual eso impactará en el último eslabón de la cadena de producción, es decir, la de los vinos en las góndolas.

Los factores climáticos como la poca disponibilidad de agua para riego y la pérdida acumulada que vienen acarreando los productores del sector vitivinícola hicieron que en febrero se produzca un aumento del 7% promedio.

De acuerdo a la opinión de especialistas, las provincias productoras de uva vienen sufriendo pérdidas desde hace tres años a raíz de la dolarización de la economía y la crisis hídrica por falta de nevadas adecuadas y poca disponibilidad de agua para abastecer las plantaciones, de modo tal que, según estiman, el país podría perder 20 mil hectáreas para 2023.

Por lo pronto, el INV precisó que la cosecha total de uvas para la Argentina se prevé en 19.323.000 quintales, lo que implica una disminución del 6,39% respecto de la cosecha 2020, que fue de 20.557.455. La previsión 2021 tiene un desvío estándar del 5%.  (Fuente: La Capital)