“En nuestra provincia se ha dado un aumento del orden del 3% de la producción en Entre Ríos. La provincia es la cuarta productora del país, detrás de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba; tiene un stock de 30.000 madres y según el último dato oficial, 600.000 capones trabajados. Es casi el 10% de la producción nacional”, señaló Javier Brunet, gerente de la gerente de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper).

La producción entrerriana se destina fundamentalmente al mercado interno, ya que la demanda de exportación se da en frigoríficos de otras provincias. En ese sentido, se atiende la demanda regional, de Buenos Aires, centro y sur de Santa Fe, y Córdoba. Hay alrededor de 180 productores.

En cuanto a los precios locales, Brunet detalló que el cerdo había tenido un bajón entre marzo y abril, pero luego hubo una recomposición de precios del 55%; la contracara de esa suba fue un incremento del maíz y la soja, insumos básicos para la producción, que escalaron un 90% y 100%. “Eso se tradujo en un recorte de rentabilidad”, indicó.

No obstante ello, el consumo de esta carne sigue creciendo cada año. En los últimos 10 años se duplicó: los datos oficiales indican que el consumo per cápita es de 15 kilos, aunque Brunet señaló que debido a los kilos procedentes de cadenas informales, el consumo por habitante se eleva a unos 19 kilos anuales.

“Hay mucha informalidad, productores que crían fuera del sistema. Creemos que hay que ajustar controles por bioseguridad. Tenemos los mejores status sanitarios del mundo, y queremos cuidar la carta de presentación, para mejorar los negocios internacionales, en particular el sudeste asiático, China y Europa”, dijo Brunet. En el año que pasó se abrieron nuevos mercados; siempre fue Rusia el principal, pero se abrieron en China, por la peste porcina que sufrieron, y por la pandemia, que generaron una demanda adicional en ese gigante asiático.

Finalmente, cuanto a la potencialidad del sector, dijo que en Entre Ríos el nivel de producción se incrementó un 300% en 10 años. “Hay un montón de proyectos de crecimiento, que por falta de reglas de largo plazo y financiamiento están suspendidos”, dijo, y planteó la necesidad de trabajar en el abastecimiento de las cadenas de valor de la carne, teniendo en cuenta que el principal insumo son los granos, y los vaivenes de su cotización en el mundo condicionan al productor.

En el país, el aumento fue del 5,3% de la faena, respecto de 2019, un 11% más de producción, al alcanzar 790.000 toneladas de media res, un incremento del 66% en las exportaciones, que totalizaron 42.237 toneladas, y un consumo interno que llegó a 15 kilogramos per cápita, aunque si se suma la informalidad, estiman que suba hasta unos 19 kilos por persona en el año. (Fuente: Diario Uno)