Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral encontraron agrotóxicos en los peces muertos del río Salado. Se trata de glifosato y clorpirifos, los herbicidas y plaguicidas más utilizados en los cultivos de soja transgénica.

El informe de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), de la ciudad de Santa Fe, solicitado por la Procuración General de la Corte Suprema de Justicia provincial, registró residuos de agroquímicos en el río Salado, situado a 40 kilómetros de la capital provincial.

Las autoridades provinciales estiman que se trata de una consecuencia de la bajante pronunciada del agua, sumado a la poca lluvia y a las altas temperaturas. “Hicimos estudios y comprobamos que se trata de condiciones hidrológicas del río”, señaló Gaspar Borra, subsecretario de recursos naturales del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, y agregó que, de los 116 compuestos que sometieron a análisis, “se detectaron tres herbicidas y un fungicida. Entre ellos glifosato”.

Según afirmó Borra, la cantidad que se detectó es mínima, de 6 microgramos por litro. “Todos los ríos que, como el Salado, atraviesan zonas de cultivos agropecuarios intensos tienen residuos de agroquímicos que se derivan de la producción”, señaló el funcionario.

Según los resultados del informe que, a pedido de la Justicia, llevó a cabo el Laboratorio de Ecotoxicología de la UNL en los tejidos de los peces, los investigadores detectaron restos del insecticida clorpirifos, en concentraciones de entre 30 y 80 miligramos, y, en menores cantidades, del herbicida 2,4-D en las branquias y en el hígado del pez sábalo. En Argentina, el clorpirifos se utiliza para controlar las plagas de insectos en los cultivos de soja, trigo, maíz y girasol.

En Santa Fe, la ley provincial de productos fitosanitarios prohíbe el uso de agroquímicos –según el nivel de toxicidad– en un radio de 500 metros si se trata de aspersión terrestre y en un radio de mil metros cuando se aplica de forma aérea. (Fuente: La Capital)