La Bolsa de Buenos Aires y GEA de Rosario señalaron que las altas temperaturas impiden recomponer humedad y dilatan el implante de granos gruesos.

La siembra de soja y maíz a nivel nacional comenzó a ralentizarse por la falta de lluvias y las altas temperaturas que impiden recomponer humedad en los suelos, informó esta semana la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), una situación que también está impactando en la región núcleo donde, pese a las últimas lluvias, “la sequía toma el 25% de la zona y limita la siembra de la soja de segunda”, de acuerdo a los pronósticos de la Guía Estratégica del Agro (GEA).

Y ese efecto Niña dejó una secuela importante en la campaña de granos finos. Según el último reporte GEA, “habrá 3 millones de toneladas menos” de cereal en el ciclo que termina. “La nueva estimación de producción se estima en 16,5 millones de toneladas, con los segundos peores rindes de los últimos 10 años.

La situación climática para los granos gruesos coincide con el último pronóstico del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) que recortó la estimación de producción de soja en Argentina en un millón de toneladas hasta las 50 millones en su informe mensual sobre oferta y demanda mundial de granos de diciembre. Y también previó una merma en la producción de maíz, que pasaría de 50 millones a 49 millones de toneladas, en un escenario donde el escenario de siembra está atravesado por el fenómeno climático de la Niña, que debido a las menores precipitaciones ralentiza la implantación.

El informe de la BCBA señaló que en soja se implantaron más de 1,5 millones de hectáreas durante las últimas semanas, por lo que ya se cubrió el 57,1% de las 17,2 millones de hectáreas estipuladas para el cultivo. Sin embargo, “la falta de reposición de humedad junto al incremento gradual de las temperaturas comienza a demorar la implantación de los cuadros remanentes de soja de primera y dificulta el inicio de las labores de siembra para los planteos de segunda”, indicó la BCBA.

Por eso, “la dinámica y la posibilidad de concretar los planes de siembra dependerá de las precipitaciones en el corto y mediano plazo”, agregó la entidad.

“La Niña está completamente instalada y no tan moderada como se proyectaba inicialmente

En cuanto al maíz, avanzó la incorporación de lotes tardíos, con un avance de 17 puntos porcentuales para así lograr cubrir sembrar el 47 % de las 6,3 millones de hectáreas proyectadas.

Pero, al igual que la soja, “se relevan regiones donde las labores se detienen por falta de humedad superficial”.

El doctor en Ciencias Atmosféricas, José Luis Aiello, recordó que “La Niña se consolidó y no hay certeza de su duración”, aunque destacó la importancia estratégica de la recomposición pluvial que hubo en los últimos 30 días, “ya que se ha afianzado aún más el enfriamiento del Pacífico ecuatorial central”. El especialista indicó que “hay una Niña completamente instalada y no tan moderada como señalaban las proyecciones iniciales de los distintos modelos. Este escenario permite plantearnos una duda razonable sobre la duración estimada que tendrá el fenómeno dentro del primer trimestre del nuevo año”, alertó.

Así, desde GEA plantearon que sólo el 20% de la región recuperó chances de alcanzar buenos rindes en soja de segunda.

En este contexto, los informes del Usda fueron bajistas en materia de producción para soja y maíz, pero permitirían consolidar el escenario alcista de los precios.

A nivel mundial, el organismo estadounidense redujo la previsión de producción de soja de 362,6 a 362,1 millones de toneladas y el stock final de 86,5 a 85,6 millones de toneladas.

  • EL TRIGO

El clima seco que ralentizó la siembra de soja benefició la cosecha de trigo que logró un avance de trigo 13,6 puntos porcentuales durante la semana, por lo que se alcanzó a trabajar sobre el 53,5% de la superficie apta, según la Bolsa de Buenos Aires.

De todos modos, el impacto de la sequía le dio un duro golpe al cereal de este ciclo. Los datos de GEA muestran que se perderán 3 millones de toneladas respecto del año pasado y la cosecha total llegará a 16,5 millones de toneladas, en una campaña que sigue mostrando indicadores negativos, obteniendo el segundo peor rinde de los últimos 10 años.

Según GEA, en el trigo 2020/2021 la sequía extrema superó el efecto tecnológico. “El año pasado hubo sequía pero la tecnología le puso un piso a los rindes trigueros y se reflejó con una producción récord de 19,5 millones de hectáreas. Este año la sequía fue más que el esfuerzo del productor. Empezó limitando la siembra, ya que se sembraron 240 mil ha menos que en el 2019. Pero se fertilizó más y mejor con niveles récords. Sin embargo, la producción 2020/21 será un 15% menor hace un año; es decir que habrá 3 millones de toneladas menos”, indicó el reporteos.

“La nueva estimación de diciembre señala que hay 6,56 millones de hectáreas sembradas con trigo y una pérdida de superficie de 600 mil hectáreas. El rinde nacional pasa de 28,4 a 27,7 qq/ha.

Una de las zonas más afectadas por la reducción de la producción se dio en el centro norte de Santa Fe. “Finalizó la campaña triguera y fue para el olvido”, indicó el reporte del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Santa Fe. Precisó que llegó a su fin el ciclo del cultivo de esta campaña.

“Con una superficie sembrada de 348.500 de hectáreas y una superficie cosechada de 280.950 millones, el rendimiento promedio fue de 17,55 qq/ha y la producción final del 492.928 toneladas”, indicó.

Según el SEA “hubo una menor superficie sembrada que el año anterior y una menor cosecha por el déficit hídrico en la etapa de finalización de macollage, con impacto en el cultivo: plantas con menor altura, menor cantidad de macollos y menor cantidad de espigas. (Fuente: La Capital)