La Fed mantuvo sin cambios las tasas

El flamante titular de la Reserva Federal debutó sin sorpresas. Mantuvo las tasas sin cambios en el rango 3,50-3,75%, y el mensaje de una probable suba de tasas a fin de año.

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Kevin Warsh presidió su primera reunión de política monetaria. Cambió la escenografía y redujo la información oficial, pero mantuvo las tasas sin cambios en el rango 3,50-3,75%.

Su predecesor, Jerome Powell, votó en línea con el flamante chairman. Warsh necesitaba remarcar que ahora el liderazgo es suyo, sin condicionantes. En otras palabras, que no hay rebeldías en la institución y que no es un títere de nadie. Y lo transmitió con soltura. El mensaje de una probable suba de tasas a fin de año fortalece la imagen de una Fed que toma sus decisiones alejada de las presiones del poder político. Su independencia, vista así, se conserva intacta.

La influencia de Powell – que tiene mandato como gobernador hasta 2028 -es lo de menos. Pero, la vinculación de Warsh con quien lo designó – el presidente Trump – puede menoscabarlo. Trump reclamó siempre recortes de tasas. No importan las circunstancias. Es una constante desde los tiempos de Janet Yellen, quien lo padeció antes que Powell. El año pasado, el magnate despidió a una gobernadora – Lisa Cook –que sigue en funciones por decisión de la Justicia. La propia vacante que ocupa Warsh se originó en la renuncia intempestiva de la gobernadora Adriana Kugler (aunque se hubiera producido igual en enero de 2025). El Departamento de Justicia, que le responde, sometió a Powell a una querella criminal que debió levantarse para permitir que Warsh fuera confirmado por el Senado. La injerencia de Trump en el manejo de la Fed es, pues, una fuente natural de suspicacias. En ese sentido, el estreno de la nueva conducción fue un éxito. Lo consiguió conservando la postura heredada de Powell – al prolongar el “wait & see” – pero con la adopción de una actitud agresiva de cara al futuro.

La reiterada mención del chairman a su compromiso con la estabilidad de precios fue la obsesión en su conferencia de prensa. La inflación (que también heredó) se ubica en 4,2%, su nivel más alto en tres años y más del doble de la meta anual del banco central. La guerra en Irán y su impacto inflacionario no dejó lugar para las proyecciones de un recorte de tasas que se alentaban en marzo. “La Fed va a cumplir en materia de estabilidad de precio”, remató el comunicado oficial. En sus proyecciones, la inflación regresará a 2% a fin de 2028. La misma fecha que preveía Powell.

Warsh se ocupó de ponerle su sello personal a la reunión. Estrenó así lo que pretende ser una era muy diferente a la que jalonaron, con sus leves diferencias, Ben Bernanke, Janet Yellen y Jerome Powell. La comunicación es el cambio más visible. “Menos palabras, más razonamiento”, ha sabido decir. De lo primero, dejó rápidas constancias. El último comunicado de la era Powell sumó 341 palabras. Warsh lo podó a 120. Ya no hay lugar en él para la “forward guidance”. Esto es, la orientación tentativa que daba el banco central sobre sus próximos pasos. Warsh no cree que sea útil; más bien, todo lo contrario. Y la suprimió. De tanto machacar con la estabilidad de precios, pues, debería deducirse que la Fed hará algo, aunque no se sepa concretamente qué (ni cuánto). En tiempos de Alan Greenspan al frente de la Fed, la ambigüedad de la comunicación era la norma. Dar demasiada información podía incitar a los mercados a descuidar su propio análisis de riesgo retorno, se afirmaba. Las palabras enrevesadas de Greenspan no impidieron, sin embargo, la exuberancia irracional de la Bolsa, de la que se quejó con amargura en diciembre de 1996.

Warsh tampoco favorece la publicación del resumen trimestral de proyecciones económicas. No, al menos, en su formato actual, dijo. El sumario se difundió igual, aunque el meneado “mapa de puntos” no incluyó las estimaciones del chairman

El mapa de puntos “abreviado” revela con toda claridad el viraje producido en el seno de la Fed desde marzo (cuando la guerra en Irán prometía ser breve). La inflación prevista para fin de año se disparó casi un punto. Pasó de 2,7% a 3,6% (hoy se ubica en 4,2%). La mediana de la tasa de fed funds, en consecuencia, dejó de prever una rebaja de un cuarto de punto a diciembre. Ahora proyecta una suba de igual magnitud. Dicha mediana encubre una gran varianza. Las 18 opiniones se dividen así: una aboga por una baja de tasas (de un cuarto de punto); ocho, por mantener las tasas estables hasta fin de año; y nueve recomiendan subirlas. Tres de ellas hablan de un único aumento. Cinco aconsejan dos subas. Y el más intransigente pide cuatro. (Fuente: Ámbito)

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