Coparticipación de ATN: una discusión inconducente

Por Juan A Bracco – Los últimos días han estado marcados por el planteo de la oposición política provincial para que los fondos de ATN que el Gobierno nacional enviará a la provincia para atender la crisis generada por el Coronavirus sea coparticipado a los municipios • El problema es que el recurso, como dice el dicho, para mucho es poco y para poco es mucho • Al igual que con las sesiones a distancia, Mendoza desmiente el argumento de Cambiemos.

El diputado nacional oficialista Marcelo Casaretto calculó que los fondos de ATN (aportes del Tesoro Nacional, recurso constituido por el 1% de la masa coparticipable de impuestos destinado a atender desequilibrios) que el gobierno de Alberto Fernández distribuirá serán $ 60 mil millones. Otros cálculos más optimistas llevan la cifra a $ 77 mil millones.

Según el coeficiente de coparticipación federal que le corresponde a Entre Ríos, Casaretto estimó que la provincia recibirá $2.898 millones en tres cuotas iguales, dos de las cuales deberían llegar en este mes.

Para tener una aproximación al impacto de esta cifra en las cuentas provinciales, equivale a menos del 50% de la coparticipación mensual que recibe la provincia y a casi un mes de recaudación de la ATER.

Los planteos de que el monto que legislador nacional aseguró que recibirá la Provincia sean coparticipados comenzaron hace unos días. Uno de los primeros en lanzarla fue el diputado nacional Atilio Benedetti (UCR – Juntos por el Cambio). Luego se sumó el intendente radical de Chajarí, Pedro Galimberti, y posteriormente se sumaron declaraciones en el mismo sentido de ediles opositores y de comités del centenario partido de varios lugares de la provincia.

El eje que articula los pedidos es la fórmula a aplicar: la de coparticipación a municipios de tributos nacionales. Entre Ríos recibe de la Nación fondos con destino específico (vivienda o educación, por caso) y otros de libre disponibilidad, que entran a rentas generales.

Es este criterio el que deslegitima el reclamo y hace ver su costado oculto: es simplemente un reclamo mediático que, incluso si se atendiese, no tendría impacto real en las cuentas de los municipios.

Como los filósofos de Tlön (ese mundo imaginario pensado por Borges que se devora la realidad) los dirigentes políticos de la oposición provincial no buscan la verdad, ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro, tanto sea en su acepción de “gran admiración o extrañeza” o como de “susto o espanto”.

Veamos los números en su frialdad.

Si se aplica a los $ 2.898 millones el porcentaje de coparticipación a municipios (16%), la masa de dinero a repartir entre los 83 municipios de la provincia se ubica en $ 463.680.000. Para saber cuánto le corresponde a cada uno, existe una tabla en la misma norma. El detalle está en el archivo adjunto, pero veamos simplemente cuánto le correspondería a Chajarí.

Galimberti sostuvo que sin esos recursos, no podría pagar los sueldos. El problema radica en que a la ciudad de amigos le corresponde sólo el 2,64289% del total, esto es $ 12.257.724, una cifra insignificante para una Municipalidad cuyo presupuesto 2020 es de $ 1.100 millones y que destinará 11 millones de pesos para una obra de alcantarillado (en el puente sobre Av. Alem y Arroyo Chajarí, según detalla la ordenanza de presupuesto).

• Posición adelantada

“Los ATN no son coparticipables”, afirmó la vicegobernadora Laura Stratta, poniendo en blanco sobre negro la interpretación legal de cómo han de canalizarse estos recursos.

Casi en simultáneo, Mendoza daba un nuevo y contundente “mentís” al criterio que la dirigencia opositora plantea como justo en estas tierras. El gobernador radical Rodolfo Suárez anunció que los fondos de ATN que la Nación remita a la tierra del vino y el sol irán al sistema de salud y que no se distribuirá con los municipios. Su ministro de Economía, Lisandro Nieri, había anticipado antes que se canalizarían a través de rentas generales.

El Gobierno de Mendoza ya había dejado en off-side al radicalismo entrerriano luego de que se aprobara allí una ley de emergencia económica, votada por la Legislatura a través de videoconferencia, el sistema que el radicalismo intentó impugnar en Entre Ríos y que hasta sus propios legisladores terminaron avalando.

O la dirigencia radical madura y deja de ser el ejemplo del mal cura (que pregona: “haz lo digo, no lo que hago”) o su estructura con presencia en todos los pueblos y ciudades de la provincia seguirá sirviendo a los intereses de otras fuerzas que no abrevan en esa avalancha de palabras que bajo el pomposo nombre de “profesión de fe doctrinaria” abre su carta orgánica.