La tasa de desempleo se ubicó en el 11%, al cierre del último trimestre de 2020, lo que representó una baja de 0,8 puntos porcentuales respecto del tercer trimestre, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En tanto, en el cuarto trimestre de 2020, la tasa de actividad se ubicó en 45%; la tasa de empleo en 40,1%; y la tasa de desocupación en 11,0%, señaló el Indec.

La caída del empleo en la primera parte de la cuarentena se vio compensada parcialmente por la recuperación paulatina de la actividad económica en los últimos meses del año. Hacia el segundo trimestre del 2020 la tasa de desempleo había llegó a un techo de 13,1% tras los primeros meses de medidas de aislamiento social. En el tercero había ya recortado hasta 11,7 por ciento.

De acuerdo a los datos del organismo estadístico, a nivel país el desempleo subió a 2,1 millones de trabajadores. De esa forma, se trata de la cifra más alta para el último trimestre del año desde 2004.

La tasa de empleo también refleja de manera bien clara el impacto de la cuarentena en el mercado laboral. Hacia fines de junio ese índice se había desplomado de 42,2% a 33,3 por ciento. Desde ese momento fue recuperándose lentamente: tres meses después ya había repuntado hasta 37,4% y cerró el año con 40,1 por ciento.

Otro factor que atenuó las cifras de desempleo estuvo relacionada a las dificultades para conseguir empleo. Eso sucede porque la desocupación toma en cuenta a las personas sin trabajo que están en proceso de búsqueda. Ese “efecto desaliento” -explicado en parte por las limitaciones remanentes a la movilidad en transporte público, por ejemplo- “desinfló” la cifra de desocupación. En números concretos: si los 786 mil trabajadores que dejaron de buscar empleo lo hubiesen hecho, la desocupación hubiera afectado a casi 2,9 millones de personas.

El Indec también reflejó que entre los trabajadores ocupados, todavía el 20% realizan tareas desde sus domicilios por las medidas de protocolos y distanciamiento que implementaron distintos rubros de la economía. Como comparación, a fines de 2019, antes de la pandemia, la proporción de personas que trabajaban desde sus casas era de 5,8 por ciento.

Un dato destacable es el incremento de la subocupación, entendida como aquellos trabajadores que realizan tareas durante menos de 35 horas de semanales y que están dispuestos a tener una carga horaria mayor. Ese índice escaló hasta 15,1% -el porcentaje más alto desde la crisis de 2002-, lo que significa que 3,1 millones de personas buscan complementar sus ingresos. Esta tendencia muestra que los empleos que se recuperaron durante la segunda mitad del año fueron part time, o a un ritmo de trabajo menor al que tenían antes de la pandemia.

Según datos del Ministerio de Trabajo, hacia diciembre todavía quedaban unos 300.000 empleados asalariados inactivos. Durante 2020 cayeron en más de 200.000 la cantidad de trabajadores registrados, a pesar de las prohibiciones de despidos y la doble indemnización obligatoria. (Fuente: Télam/Infobae)