El dato destacado del comienzo de la semana fue el aumento del dólar mayorista a 1.508,50 pesos. La relevancia no radicó en la suba de $8,5 durante la jornada, sino en que se superó el techo “invisible” que el mercado ubicaba en 1.500 pesos.
El umbral se había establecido mediante la venta de dólares y la oferta de bonos dollar-linked y futuros que el Gobierno implementó en las semanas recientes. Este movimiento señaló un cambio en la estrategia del equipo económico, que analistas y operadores del sistema financiero interpretan de distintas maneras.
La reacción del mercado argentino se basó en una serie de episodios iniciados el martes 28 de julio, cuando circularon versiones de una posible intervención del Tesoro en el mercado cambiario, aunque sin confirmación oficial. Fuentes del sector señalaron que ese día aparecieron indicios de venta de dólares por parte del Gobierno para evitar que el tipo de cambio mayorista superara los 1.500 pesos. Esta percepción se extendió entre operadores y analistas, quienes advirtieron una dinámica diferente respecto a la operatoria habitual.
Pocos días después, la publicación del balance diario del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sumó un dato que reforzó la tesis de la intervención oficial. El informe mostró que los depósitos en moneda extranjera del Tesoro cayeron de USD 3.330 millones a USD 3.185 millones entre el 28 y el 29 de julio. Esa variación de USD 145 millones coincidió con el día en el que el dólar mayorista estuvo a punto de superar la barrera de los 1.500 pesos. El mercado leyó ese descenso como un probable uso de recursos propios para frenar el avance de la cotización.
En esa misma jornada, el BCRA cortó una racha de 135 días consecutivos con compras de divisas ya que se fijó el precio oficial de cierre que sirvió de referencia para el pago de un instrumento dollar-linked a fines de julio. Cuanto más subiera el tipo de cambio, mayor iba a ser lo que iba a tener que pagar el Tesoro en pesos.
Tras ese episodio, el tipo de cambio mayorista bajó durante las jornadas siguientes y el Central volvió a comprar divisas. El viernes de esa semana cerró en $1.485 y el lunes posterior mostró solo un leve salto a $1.493 al mediodía. Así, se instaló entre los operadores la idea de un techo invisible en $1.500 dentro de las bandas cambiarias vigentes que el Gobierno no dejaba traspasar.
El salto a $1.508,50 del lunes 24 de agosto reconfiguró el escenario. La reacción oficial ya no fue la misma que en semanas previas y el dólar cerró por encima del umbral que hasta entonces funcionaba como referencia de contención. Analistas y operadores interpretaron este comportamiento como una señal de que el equipo económico modificó su accionar frente a la presión sobre el tipo de cambio. (Fuente: Infobae)
