Lo hizo a través de una carta dirigida al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. La CAC remarcó que las demoras generan notorios perjuicios, tanto a las empresas directamente afectadas como a otras firmas vinculadas.

La escasez de divisas y el cepo cambiario complican a las industrias en medio de una leve y heterogénea recuperación de la demanda. En ese marco, desde la Cámara de Comercio y Servicios (CAC), advirtieron al Gobierno que la dificultad para acceder a todos los insumos importados que necesitan para producir no solo dificulta la posibilidad de recuperarse tras el impacto de la pandemia de coronavirus sino que también pone en riesgo la continuidad de las empresas.

A través de una carta al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, la CAC advirtió que “de no mediar prontas correcciones en materia de restricciones a las importaciones, corre serio riesgo la continuidad de numerosas empresas”.

La entidad cuestionó las demoras en la aprobación de licencias de importación y remarcó que las mismas generan “notorios perjuicios, tanto a las empresas directamente afectadas como a otras firmas vinculadas a aquellas por ser proveedores o clientes”.

De no mediar prontas correcciones en materia de restricciones a las importaciones, corre serio riesgo la continuidad de numerosas empresas, o, cuanto menos, existe una importante probabilidad de que parte de ellas se vean forzadas a reducir su nivel de operaciones (CAC)

“La falta de aprobación de las licencias de importación se traduce en escasez de insumos para la producción nacional, desabastecimiento e incumplimiento de contratos, dado que muchos de los bienes que se ven afectados por las trabas carecen de sustitutos nacionales de iguales características, o bien los productores locales no están en condiciones de generar un volumen de abastecimiento suficiente”, apuntó la CAC en la misiva.

Asimismo, recordó que esta situación se da en un contexto económico con múltiples dificultades adicionales, como ser las derivadas de la pandemia de coronavirus y de una recesión de casi tres años, lo que potencia los efectos adversos sobre las firmas.

La falta de aprobación de las licencias de importación se traduce en escasez de insumos para la producción nacional, desabastecimiento e incumplimiento de contratos (CAC)

La entidad detalló que en las últimas semanas recibió “cuantiosos planteos” por parte de sus asociadas de todo el país, referidos a las crecientes dificultades para obtener las aprobaciones para importar.

En ese sentido, indicó que según manifestaciones de los socios, una gran cantidad de pymes efectuaron compras externas por debajo de las proyecciones de importación para el año 2021 oportunamente presentadas y aun así se ven impedidas de efectuar esas operaciones.

“En nuestro país –como ocurre en buena parte del mundo– prácticamente la totalidad de las actividades económicas (agropecuarias, industriales, comerciales y de servicios) dependen en algún grado de las compras externas (de bienes finales, insumos, bienes de capital, etc.) para operar con normalidad”, observó la entidad que conduce Mario Grinman.

La dificultad para acceder a todos los insumos importados que necesitan las empresas para producir le pone un techo, afirman, a la posibilidad de recuperarse tras el impacto de la pandemia. En tanto, desde el Gobierno aseguran que la mayoría de las solicitudes de importación se habilitan y niegan demoras excesivas para su aprobación.

De acuerdo a la CAC, las restricciones a las importaciones generan perjuicios, tanto a las empresas directamente afectadas como a otras firmas vinculadas a aquellas por ser proveedores o clientes.

“Desde la CAC comprendemos las motivaciones que han llevado al Gobierno Nacional a implementar un esquema de administración del comercio exterior, en un contexto de faltantes de divisas y marcada presión sobre las reservas del Banco Central. Pero debemos advertir que, de no mediar prontas correcciones en materia de restricciones a las importaciones, corre serio riesgo la continuidad de numerosas empresas, o, cuanto menos, existe una importante probabilidad de que parte de ellas se vean forzadas a reducir su nivel de operaciones, con los consiguientes perjuicios sobre la mano de obra empleada y la recaudación tributaria, entre otras variables”, alertó la entidad.

Cabe destacar que el proceso entre que un importador o una fábrica que necesita insumos desde afuera inicia el trámite y consigue ese bien implica pasar por tres instancias: la AFIP, el Ministerio de Desarrollo Productivo y el Banco Central.

En el primer escritorio del Estado la AFIP pasará el filtro del sistema CEF (Capacidad Económico Financiera), que determina con una fórmula si una empresa está en condiciones de afrontar o no ese tipo de operaciones.

Pasada esta instancia, entra en juego la Secretaría de Industria. En términos generales, existen dos procesos diferentes para que una empresa pueda solicitar autorización para importar: las licencias automáticas y las no automáticas. En este segundo caso donde comienzan las quejas de empresarios y cámaras sectoriales.

El Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI) es el que decide qué y cuánto podrán importar las empresas. Para determinar eso, el Estado solicitará una proyección de importaciones para cada caso, algo que entre las compañías afirman que es difícil por la coyuntura económica. (Fuente: Infobae)