El Gobierno sostiene el “dólar blend” para los exportadores

El esquema de dólar blend, por el que los exportadores pueden liquidar sus divisas en un 80% al precio oficial y un 20% al contado con liquidación para tener un tipo de cambio más alto, fue ratificado en esa proporción por el Gobierno, aunque podría estar transitando sus últimas semanas de existencia, al menos según la hoja de ruta que el Poder Ejecutivo había comprometido ante el Fondo Monetario Internacional.

En el mercado surgió el trascendido de que el equipo económico analizaba un cambio en la composición de esa fórmula, para darle un peso mayor a la porción que se liquida al “contado con liqui” y así hacer más conveniente el tipo de cambio exportador sin necesidad de acelerar el ritmo de la depreciación de 2% mensual. Sin embargo, fuentes oficiales aseguraron que esa versión es falsa y ratificaron el esquema.

Se trata de un sistema por el cual el Gobierno cede parte de las reservas que puede acumular a cambio de tener una inyección de oferta en el mercado de CCL y que le permitió en los últimos meses mantener a raya a la brecha cambiaria. Estimaciones de la Fundación Capital hablan de que, por esta vía, el Poder Ejecutivo dotó de unos USD 1.200 millones mensuales a ese dólar paralelo.

La pregunta sobre qué sucederá hacia adelante con el dólar blend está relacionada no solo a la demora en la liquidación de la cosecha gruesa sino también a un compromiso que el Gobierno había asumido ante el FMI a principios de año: eliminar el esquema a fines de junio como una de las medidas estructurales del programa renegociado.

El informe de staff que en los próximos días deberá considerar el directorio del Fondo debería especificar si ese objetivo cambió de fecha. “Eliminar el esquema de exportación preferencial existente”, aparece en el reporte de la séptima revisión trimestral como la tercera meta estructural planteada para fines de junio. También preveía que a fines de junio el Gobierno presentaría una hoja de ruta de salida del cepo cambiario.

Las implicancias de la vigencia del CCL en un contexto exigente para la acumulación de reservas fueron abordadas en distintos informes en el mercado. Fundación Capital, en ese sentido, planteó que hacia adelante “se advierten dificultades para seguir acumulando reservas del Banco Central, mientras perdure la existencia del dólar blend y frente a compromisos con bonistas privados. Esto es un limitante para la liberación de restricciones cambiarias, más aún con reservas netas negativas y USD 40.000 millones de potencial demanda por la deuda comercial, el giro de utilidades y pasivos eventuales”, explicaron.

“De mantenerse el dólar blend de exportación, la acumulación de reservas luce compleja a pesar del inicio de la cosecha gruesa. En efecto, el superávit comercial (USD 14.000 millones estimado entre mayo y diciembre) no se traduce en superávit cambiario, ya que resulta muy similar al 20% de las exportaciones que se liquidan en los mercados financieros (USD 11.000 millones en el mismo período)”, explicó.

“Es relevante lograr cerrar la discrepancia mensual entre la inflación y la mini devaluación del peso lo más pronto posible, lo que podría permitir aspirar a un nuevo acuerdo con el FMI, con algo de dinero fresco. Ahora bien, esto no es inmediato, por lo que para asegurar la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI, las autoridades tendrían que eliminar el dólar blend. Podrían ir de a poco, del 80%/20% al 90%/10%, hasta llegar al 100%/0%, aunque a costa de un mayor riesgo de brecha cambiaria”, concluyó Fundación Capital.

Consultatio Financial Services, por su lado, consideró que “existe una serie de factores técnicos/de mercado que ayudan a explicar la dinámica reciente de la brecha”, y en ese sentido identificó que “el volumen de exportaciones se redujo en los últimos días y, en consecuencia, la oferta de CCL a través del esquema 80-20 cayó a un promedio estimado de 74 millones en los últimos tres días, frente a un promedio estimado de 96 millones durante abril”, dijo con los números hasta el viernes pasado.

Más allá de las ventas de granos, la liquidación en lo que va del año “alcanzó los 6.433 millones de dólares. Unos 1.200 millones por encima del mismo periodo de 2023, aunque 40% más bajo que en 2022″. La comparación con 2023 es inexacta por el impacto de la sequía del año pasado.

Otra forma de mirar el atraso en la liquidación es la cantidad de producción con precio “a fijar”. “A mediados de mayo, esta campaña tiene la mayor proporción de producción vendida con precio a fijar. Dicho de otro modo, tiene la menor proporción de producción vendida con precio hecho o fijado. Esto probablemente sea consecuencia de los bajos precios que se han visto durante los últimos meses y la percepción de un tipo de cambio también bajo”, alertó Coninagro.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, en tanto, midió que “la cosecha de soja logró tomar impulso y aceleró su paso, respondiendo a una mejora en las condiciones climáticas” y que con datos al jueves pasado “se recolectó soja en el 77% del área sembrada”. “No obstante, la cosecha aún muestra un importante retraso respecto de los datos históricos, siendo que en la misma fecha del año anterior se registraba un avance del 81%, en tanto el promedio de los últimos cinco años se ubica en el 85%”, concluyó. (Fuente: Infobae)