LAS FÁBRICAS INTELIGENTES, EL NUEVO PARADIGMA DE LA PRODUCCIÓN

Con robótica, Internet de las Cosas e impresión 3D fabrican bajo demanda.

Aunque tiene pocos años, el concepto de fábrica inteligente (smart factory, por su expresión en inglés) concentra la atención del mundo industrial, porque cambia rotundamente las reglas de juego, ya que hace posible la producción personalizada y bajo demanda. Esto permite que empresas pequeñas y medianas puedan competir con las grandes que, hasta ahora, controlan el mercado productivo aprovechando las economías de escala de los tradicionales procesos productivos.

La Industria 4.0 –basada en el concepto de Cuarta Revolución Industrial (4RI)– hace uso de tecnologías emergentes para cambiar la forma en la que se produce, se trabaja y se comercializa. Y ofrece una excelente oportunidad para que las pymes puedan diferenciarse.

Según el documento Inteligencia Artificial y Crecimiento Económico, desarrollado por el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) a finales de 2018, la 4RI abre una oportunidad de crecimiento para muchos países en desarrollo; entre ellos, la Argentina. El informe asegura: “La experiencia de las revoluciones industriales previas sugiere que aquellas firmas y países que más rápido adoptan las nuevas tecnologías son quienes obtienen más oportunidades de crecimiento”.

Con relación a esto, agrega: “El ritmo de crecimiento económico potencial podría acelerarse en más de un punto porcentual por año durante la próxima década –alcanzando el 4,4%– si la Argentina logra romper con la tendencia histórica y acelerar la tasa de adopción de tecnologías asociadas a la Inteligencia Artificial. Y esta aceleración del crecimiento no se restringiría a un pequeño puñado de sectores de alta tecnología, sino que sería un fenómeno general”.

Actualmente, las industrias se rigen por la productividad, pero esa noción está virando, y ya interactúan con sistemas y personas.

Una fábrica 4.0 tiende a ser autogestionada. Si hoy es posible ingresar una dirección de destino en un vehículo y que este se autoconduzca eligiendo la mejor ruta, ¿por qué no imaginar una industria cuyos sistemas tecnológicos tengan una inteligencia similar?

Los sistemas autónomos pueden resolver rápidamente muchos desafíos que hoy enfrentan las empresas: caídas de producción debido a fallas humanas, optimización de costos y escalabilidad para aprovechar subas abruptas de demanda son sólo algunos.

Según Jorge Fernando Bayá, director regional del proveedor de tecnología Totvs, “hay plataformas que permiten visualizar el inicio de la línea de producción, poseer una interfaz con el sistema ERP de la empresa, tener un portal de ventas y recepción de pedidos, y guardar datos de productos, estructura de materiales, costos y pedidos de producción. Una de las aplicaciones más innovadoras es el levantamiento de pedidos mediante reconocimiento facial, que identifica y valida al solicitante, y la personalización del producto pedido. Para la supervivencia del negocio será necesario anticiparse a las necesidades del cliente: el orden tradicional de la El concepto 4RI fue inventado por Klaus Martin Schwab, un economista y empresario alemán, que fundó el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza).

EL CAMPO EN LA 4RI

Uno de los segmentos verticales pionero en el camino hacia la 4RI es el agropecuario. Un ejemplo es Tambero, una aplicación disponible en la nube, que permite administrar las actividades del sector.

Se basa en inteligencia artificial y servicios cognitivos para identificar la situación de cada animal, parcela o cultivo, integrarse con otras herramientas de software, enviar alertas y notificaciones, y generar más de 40 reportes avanzados de agricultura, ganadería, lechería y tareas, entre otras múltiples funciones.

Por otro lado, con el lema “Mejores rendimientos con menos agua”, Kilimo AgTech ofrece una plataforma para el manejo de riego en agricultura extensiva. Utilizando información satelital, climática y datos del suelo se alimenta un motor de Big Data que provee un balance hídrico personalizado, sugiriendo el riego óptimo para cada cultivo.

Según Rodrigo Tissera, cofundador de la empresa, “así se mejoran los rendimiento y la eficiencia del uso del agua hasta en un 70%”. Para conocer cómo se comporta el suelo utilizaron herramientas de machine learning.

EN EL TRABAJO

La 4RI no sólo revoluciona la forma de producir y de vender, también modifica la forma de trabajar. Y, probablemente, la mayoría de los trabajadores ya percibe que las máquinas son capaces de hacer tareas que, hasta ahora, realizan ellos. Por ejemplo, un algoritmo puede reemplazar un trabajo de recolección de datos o de supervisión. Y la 4RI brinda muchísimo menos tiempo para adaptarse a los nuevos escenarios que las revoluciones industriales anteriores.

Según el CIPPEC, “una intensa adopción tecnológica no es automática: requiere de empresas dinámicas que puedan absorber las tecnologías asociadas con IA y, sobre todo, de una fuerza de trabajo con habilidades, capacidades y conocimientos compatibles y complementarios a esas tecnologías”. Y es aquí donde la Argentina tiene un gran desafío, ya que de acuerdo con el informe de la entidad, en 2018, sólo un 16% de los trabajadores tenía las habilidades requeridas para la revolución que propone la IA.

Para Aníbal Carmona, presidente de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), “es difícil proyectar los empleos del futuro, pero tenemos la certeza de que las habilidades necesarias serán la creatividad, la innovación y la capacidad de aprender. Con la transformación digital, las únicas personas que aplicarán a los trabajos del futuro son las que dediquen más de 20% del tiempo libre a estudiar. Es indispensable colmar de ‘humanidad’ los trabajos del futuro, haciendo lo que es imposible de imitar por una máquina. La inteligencia artificial no puede lograr empatía, ponerse en lugar del otro”.

Desde la entidad, que representa a más de 700 empresas del sector TIC argentino, generaron el documento “Futuros empleos”. Daniel Laco, responsable de la Comisión de Talento de CESSI, afirma: “Muchos de los nuevos empleos creados a partir del avance tecnológico ya son realidad y dan lugar a nuevas profesiones y oficios que segmentamos en ocho áreas: Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial, Realidad Virtual, Robótica, Big Data Anlytics, Impresión 3D, Nube, y Social y Móvil. La nueva moneda del trabajo es el talento: los cambios en las tareas implican nuevas habilidades y capacidades humanas, que es el activo que nos diferencia de la automatización”.

¿QUÉ ES LA 4RI?

 Este concepto fue inventado por Klaus Martin Schwab, un economista y empresario alemán, que fundó el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), y es su CEO.

En 2016, a los 78 años, Schwab expresó esta idea y la plasmó en un libro donde afirma que uno de los mayores desafíos que enfrenta el mundo actual es comprender esta nueva revolución tecnológica, que conduce a una transformación de la humanidad debido a la convergencia de sistemas digitales, físicos y biológicos.

“Las nuevas tecnologías están cambiando la manera en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos los unos con los otros, y la velocidad, la amplitud y la profundidad de esta revolución nos obligan a repensar cómo los países se desarrollan, cómo las organizaciones generan valor e incluso qué significa ser humanos”, dice.

Schwab sostiene que si la Tercera Revolución Industrial fue la digital –iniciada a mediados del siglo XX y caracterizada por una fusión de tecnologías que borró los límites entre lo físico, lo digital y lo biológico–, la Cuarta Revolución Industrial está marcada por tecnologías emergentes. ¿Cuáles son esas tecnologías emergentes? Se incluyen la robótica, la inteligencia artificial, la cadena de bloques (block chain), la nanotecnología, la computación cuántica, la biotecnología, la Internet de las Cosas (IoT), la impresión 3D y los vehículos autónomos.

Schwab lo asocia también con la “segunda era de la máquina”.

La Industria 4.0 tiende a la automatización y el intercambio de datos en las áreas de manufactura y desarrollo.

Esta interacción origina “fábricas inteligentes” (smart factories) donde los sistemas ciberfísicos controlan los procesos físicos, se comunican y cooperan entre sí y con los humanos en tiempo real. Son sistemas con capacidad de crear una copia virtual del mundo físico y tomar decisiones descentralizadas. (Fuente: Clarín)

Fuente: (valorlocal.com.ar)