El presidente del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER), Ramiro Reiss, sostuvo que la Argentina atraviesa un cambio de etapa económica que obliga tanto al sector público como al privado a pensar en el desarrollo de largo plazo. Durante la apertura del XIX Foro Anual de la entidad, afirmó que el equilibrio fiscal y la estabilidad macroeconómica constituyen los «cimientos» sobre los cuales debe construirse un país más competitivo, aunque advirtió que todavía quedan reformas pendientes para consolidar ese proceso.
Ante empresarios, funcionarios provinciales y nacionales, entre ellos el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el gobernador Rogelio Frigerio, Reiss destacó que, después de décadas marcadas por la inflación, la incertidumbre y los cambios permanentes en las reglas de juego, el desafío dejó de ser únicamente sobrevivir para pasar a competir y crecer.
«Durante muchos años Argentina solo discutía cómo administrar la próxima crisis. Hoy, por primera vez en mucho tiempo, empezamos a discutir cómo construir desarrollo», afirmó.
Para explicar ese proceso utilizó la metáfora de un edificio: señaló que el equilibrio fiscal y el orden macroeconómico representan los cimientos, una etapa que no genera resultados visibles de inmediato, pero que resulta indispensable para sostener el crecimiento futuro.
En ese sentido, consideró que el control del déficit fiscal y de la balanza de pagos marca un punto de inflexión para la economía argentina y sostuvo que las inversiones que comienzan a llegar a sectores estratégicos como la energía y la minería permitirán fortalecer la generación de divisas y sostener un superávit comercial en el tiempo.
Más reformas para mejorar la competitividad
El presidente del CEER también reclamó avanzar en otras reformas que, a su entender, resultan indispensables para mejorar la competitividad del sector privado.
Entre ellas mencionó la necesidad de profundizar la modernización del régimen laboral y promover un mayor diálogo con la Justicia laboral para reducir la incertidumbre jurídica que enfrentan quienes invierten y generan empleo.
Sostuvo además que proteger los derechos de los trabajadores y brindar previsibilidad a los empleadores no son objetivos contrapuestos, sino condiciones complementarias para ampliar el empleo formal.
Asimismo, insistió en la necesidad de una reforma tributaria integral que simplifique el sistema, reduzca la presión fiscal y armonice impuestos para disminuir los costos de producción.
Reiss advirtió que, si bien algunos sectores de la economía comenzaron a recuperarse, todavía existen actividades que continúan atravesando una caída en sus niveles de actividad y requieren condiciones más favorables para volver a crecer.
El desafío de competir
En el tramo final de su discurso, Reiss sostuvo que la estabilidad económica constituye apenas el punto de partida y que el verdadero desafío será aumentar la productividad de las empresas.
Afirmó que muchas de las capacidades desarrolladas por el empresariado argentino para enfrentar las crisis ya no serán suficientes en un contexto de mayor competencia y señaló que la principal ventaja competitiva será la capacidad de aprender, innovar e incorporar nuevas tecnologías.
En ese marco, destacó el potencial del ecosistema tecnológico entrerriano y puso como ejemplo las empresas radicadas en el Mirador TEC, dedicadas al desarrollo de software, inteligencia artificial, automatización y análisis de datos.
Finalmente, convocó al empresariado a asumir un rol protagónico en la transformación de la provincia.
«Los entrerrianos ya demostramos que sabemos resistir y salir adelante en momentos difíciles. Ahora el desafío es demostrar que también sabemos transformarnos, crecer y competir entre los mejores», concluyó.
