Nacido por la inquietud de un matrimonio rosarino, el perfil que le da pelea a la inflación “con los datos de calle”, se convirtió en un fenómeno.

Melina y Santiago Zamboni crearon Precios Rosario en Twitter y en Instagran (@preciosrosario) para compartir información sobre los comercios donde encontraban precios más baratos en la ciudad y casi sin planificarlo se transformaron en algo así como el “chequeado de los precios” local. En poco tiempo este espacio virtual se convirtió en una gran comunidad de rosarinos – y también de las ciudades cercanas- que comparte información y datos minuto a minuto sobre los valores de productos y servicios más convenientes para el bolsillo de los consumidores. Además, frente a las restricciones de circulación por la pandemia, se transformó en una vidriera para muchos negocios que pudieron mostrarse en la red.

Precios Rosario se convirtió en una referencia para los que caminan las góndolas en busca de mejores oportunidades para comprar y como dicen ellos mismos se trata de un herramienta más “a favor del comprador y el usuario”. Tanto en Instagram como en Twitter están cerca de alcanzar los 13.500 seguidores, con quienes intercambian información. En ese ida y vuelta, se retroalimentan. “La idea es promover las ofertas, precios, descuentos, beneficios que hay en Rosario y si encontramos una oferta, la publicamos y nos beneficiamos todos”, dice el tuit que está fijado al inicio de la página en la red del pajarito.

El universo es tan amplio como el consumo. Por eso, si bien la leche es el producto que nunca falta y se convirtió en un clásico diario publicar donde se vende más barata, las ofertas también incluyen servicios como gimnasios, cocheras, viveros y por supuesto, artículos que conforman la canasta básica alimentaria. No se discrimina por tamaño y por eso, aparecen las buenas ofertas que hay tanto en grandes supermercados como en los almacenes y granjas barriales: todo vale.

“Es una idea original de Santiago, mi esposo”, cuenta Melina, quien, con tres hijas, definió a su economía familiar como “de la clase que debe esforzarse mes a mes para que el sueldo alcance”. Las recorridas en busca del producto más barato pasaron del circuito doméstico a las redes. “Santi pensó: por qué esto que lo hacemos de forma natural no lo compartimos y creamos el Twitter”. Así lo hicieron hace ya dos años.

La adhesión se multiplicó y los mismos usuarios sugirieron sumarse a Instagram. “Hoy unimos las dos redes que interactúan entre sí mostrando los precios y comparando”, relató.

Los creadores de Precios Rosario detectaron una necesidad que no estaba cubierta en las redes sociales: “Alguien que compare con el dato de la calle”, lo resumió Melina. Los organismos públicos o consultoras realizan sus índices y relevan valores que se expresan en la economía pero en el espacio creado por los Zamboni “hay un día a día de la góndola”.

“Se suele escuchar en qué porcentaje aumentó un producto pero lo interesante es saber cuánto estaba, si conviene salir corriendo ahora a comprarlo o no”, explicó. Para llenar este “bache” entre esos datos y la comparación de la calle, y “teniendo manejo de redes sociales con cuentas personales” se les ocurrió sistematizar sus posteos. “No son piezas creadas para publicar, mostramos el producto real y los precios tal cual se ve”, describió.

Melina viene del diseño gráfico, su marido es técnico en un canal de televisión. Su experiencia con Precios Rosario arrancó “muy amateur” y “el aprendizaje se fue dando mientras lo hacíamos”. En las redes sociales se creó una interacción constante entre los usuarios, que suben sus experiencias, participan de las comparaciones y se pasan la información. Hoy Precios Rosario prácticamente opera como una mediación entre comercios y consumidores. “Nos llegan las quejas y también las recomendaciones”, dijo y aclaró: “Nuestro enfoque no es ser denunciadores de comercios sino felicitar a aquel que está poniendo lo mejor para ofrecerle el mejor precio a su vecino”.

La pandemia valorizó más las redes sociales. “Ahí pudimos ganar lugar nosotros, cuando todas las vidrieras se cerraron pero los negocios tenían que seguir vendiendo y se fueron formando los espacios en las redes para avisar que seguían vendiendo aunque sea por envío domicilio”, señaló.

El alcance llegó también a las grandes empresas. “Hemos tenido muy buenas respuestas de grandes corporaciones que nos respondieron por mensajes privados alguna demanda puntual de los consumidores, o quejas puntuales”, dijo en referencia a reclamos porque hubo un cobro mal hecho, el envío de un producto en mal estado o cuestiones similares. “Al tener algo más de seguidores que otros parece que las empresas te escuchan más”, dijo.

“Hemos mandado por privado o le hacemos etiquetado y casi siempre fueron positivas las respuestas”, agregó Melina. Cuando se realizan reclamos por fraude o situaciones de ese tipo les recomiendan a los seguidores solucionarlos con la empresa o los organismos pertinentes. “No somos un grupo de bochincheros”, aclara. Y enfatiza: “No hemos tenido ningún tipo de rédito pero vale la pena darnos una mano”.

  • INDICES Y ANUNCIOS

Los creadores de Precios Rosario están derribando mitos, cuestiones instaladas en el imaginario colectivo como que un supermercado grande tienen mejores precios, una prenda o zapatilla deportiva de marca es más cara. “Tenemos dos hashtag que usamos mucho uno es #ElBaratoDeHoy y #ElPrecioDelDía “, describió.

En el primero informan sobre el lugar que tiene el precio más barato en el día, “aunque no se puede confirmar que va a seguir estando así mañana”.

En el segundo, comparan los valores. “Puede haber una gran cadena que tira el segundo producto al 80% y eso resulta más conveniente que en un supermercado barrial, pero si éste tiene el reintegro del 30% de Billetera Santa Fe pasa a ser más barato”, puso como ejemplo. Y acotó: “los comercios de barrio están haciendo una muy buena competencia”.

Es común encontrar en la página recomendaciones sobre formas de pago que traigan un beneficio, así como es un clásico encontrar los anuncios de locales que aceptan aplicaciones.

  • REFERENCIA DE PRECIOS

En la interacción con los usuarios, el espacio se convirtió casi sin querer en un lugar para constatar precios. “Humildemente digo que hemos servido de regulador de precios a partir de datos que nos ha pasado la gente y los hemos transmitido”, contó Melina.

El alcance es cada vez mayor y no se limita a los comercios de la ciudad sino que tuvieron contactos de comercios de localidades cercanas a Rosario.

Como datos destacados de Precios Rosario siempre se pueden encontrar referencias de la canasta básica, vestimenta para la familia y calzado deportivo. Melina repasó los productos más buscados del ranking: “Dónde está más barata la leche, la yerba o en qué comercio o outlet están liquidando”.

Contar con precios de referencia es una de las cruzadas que llevan adelante en Precios Rosario. Apenas publican el costo de un producto o servicio en determinado comercio la comunidad comienza a compartir los precios de sus comercios habituales, por lo general del bario. “El otro día fuimos a lavandería de nuestro barrio y pusimos el valet sale $ 220 y empezaron a aparecer los precios en distintos lugares de Rosario”, contó. También les escriben los consumidores que quieren comprar algo. “Y la comunidad se activa, ya que aparecen inmediatamente otros informando dónde pueden adquirir el producto”, describió.

Este soporte informativo baja la tensión. Es que “más o menos uno sabe el precio de los productos más habituales pero ¿cuántas veces va a comprar un par de zapatillas o cuántas veces al año se compra un pegamento? Y en esos casos uno empieza a preguntarse: ¿Está bien lo que pago?, ¿me están estafando?”, se preguntó.

  • EXPANSIÓN

El emprendimiento de Santiago y Melina creció y hoy se convirtió también en una fuente de ingresos para la familia. “Así como hay muchas marcas a las que hacemos menciones gratuitas otros comercios comenzaron a decirnos que esa mención les funcionó y quieren que los sigamos mencionando, y armamos algún convenio”, dijo.

Esa veta de “influencer”, aclaró, no genera problemas. “A la gente no le molesta que generemos publicidad porque lo que hacemos es mostrar los mejores precios en distintos comercios y eso nos beneficia para poder seguir trabajando, encontramos un feedback con la gente y está bueno”.

También comentó que muchos comerciantes “encontraron en nosotros un medio para difundir sus comercios y tratamos de buscar la mejor forma de apoyar a aquellos que están arrancando, fundamentalmente en esta pandemia durante la que mucha gente quedó sin trabajo”.

“El proyecto está funcionando, no sabemos hasta dónde va a llegar pero queremos seguir avanzando y nos hemos propuesto hacer una app o una página web

En este camino, Melina y Santiago se entusiasman con ampliar los horizontes. Por lo pronto, ya los contactaron de otras provincias para franquiciar la idea. “El proyecto está funcionando, no sabemos hasta dónde va a llegar pero queremos seguir avanzando y nos hemos propuesto hacer una app o una página web”, dijo.

También indicó que generaron la cuenta “Precios Argentos” para nuclear algún tipo de índices a nivel país, un proyecto ambicioso y que ocuparía mucho tiempo.

“Si funcionó esto, le seguiremos dando para adelante”, dijo Melina Y se ilusionó: “Se sabe que de Rosario ha salido mucha gente con muchos proyectos, salió hasta el mejor jugador de fútbol del mundo, ¿por qué no va a salir una cuenta que convulsione la economía?”. (Fuente: La Capital)