El Norte santafesino quiere integrarse como “socio pleno” a la economía santafesina. Aun en medio de una coyuntura marcada por una sequía extrema y preocupante, busca en los proyectos de infraestructura y la transformación productiva una nueva huella de desarrollo.

“Si algo hay que pedirle a las autoridades para el Norte es salud, educación y rutas, el resto será su consecuencia”, sentencia Héctor Faín, socio de Faín Hermanos, una empresa agropecuaria que siembra con sede en Villa Minetti, que siembra 100 mil hectáreas en el domo occidental de los Bajos Submeridionales.

El ministro de Producción de Santa Fe, Daniel Costamagna, coincide: “Estamos haciendo mil kilómetros de ripiado en toda la provincia, caminos de la ruralidad que unen zonas postergadas pero que permiten darle al interior de la provincia, independientemente de la densidad poblacional, las mismas posibilidades de desarrollarse y educarse”. En cada traza, subraya, “hay una escuela que genera arraigo y mejora las posibilidades de producción y generación de trabajo”.

Lo dijo en el marco de una recorrida que realizó por establecimientos productivos y obras de apoyo a la producción en el extremo norte de la provincia, acompañado por el secretario de Desarrollo Territorial y Arraigo, Fabricio Medina. La gira incluyó visitas a los trabajos de acondicionamiento de la ruta 32, desde Villa Ana a Tres Bocas, y a la cabecera del puente que se construye desde junio pasado sobre el arroyo Paraná Mini, en Villa Ocampo. Será uno de los puentes interiores más largos del país y acercará el sueño de reactivar Puerto Ocampo como actor de la hidrovía barcacera.

También recorrió obras camineras que conectan centros turísticos de relevancia para la región; las de saneamiento y ampliación de los tramos I y II del canal Línea Paraná, que regula el agua de los bajos Submeridionales; y las de pavimentación de la ruta 3, entre Cañada Ombú y Los Amores. Esta última, una obra “de la que se habló y prometió durante décadas pero que recién ahora se convierte en realidad”, enfatizó Omar Walker, presidente comunal de la localidad, convencido de que el asfalto será “un antes y un después” para la zona.

Tras la pausa de la pandemia y otros factores, la obra pública volvió a tomar ritmo en Santa Fe. Según datos del director provincial de Vialidad, Oscar Ceschi, hay actualmente 42 proyectos viales en ejecución y se licitaron otros 20 en los últimos quince días.

  • TRANSFORMACIÓN PRODUCTIVA

En sus casi 400 kilómetros de ancho, la franja norte santafesina explora el camino de su transformación económica. “El desafío es crear las condiciones para ir mejorando los modelos productivos, apostando a los sistemas mixtos y buscando el equilibrio, ya que en la región los sistemas son muy vulnerables al mal uso del recurso”, señaló el ministro Costamagna durante su paso por el Inta Reconquista.

La estación experimental orienta buena parte de sus líneas de investigación y extensión a dotar de mayor eficiencia y difusión al “enfoque mixto de agricultura y ganadería, mirando la sustentabilidad”, según explicó su director, Marcelo Paytas. Más de un tercio del stock bovino de la provincia está en los departamentos del Norte, territorio de esa experimental. Ingenieros agrónomos, veterinarios, biotecnólogos, mecánicos y extensionistas investigan y desarrollan estrategias para mejorar la producción animal y la oferta forrajera. También desarrollan maquinaria para la agricultura familiar. En el marco de la nueva ruralidad, hacen foco, además, en la utilización de residuos para generar energía a partir de biomasa.

La bioenergía, combinada con una mejora en los indicadores de eficiencia de la ganadería, es una de las estrategias productivas que articulan los sectores público y privado. En esto entra la forestación y la utilización de la caña de azúcar, como insumo. En el centro operativo experimental que la provincia tiene en Tacuarendí, tienen proyectos al respecto. Duilio Santana y Elbio Loviza, técnicos de esa dependencia, reseñaron las líneas de acción en materia de intensificación ganadera, desarrollo de esquemas silvopastoriles, reducción de la huella de carbono y generación de biomasa para abastecer el consumo energético de las empresas de la región. Todos forman parte de los estudios y trabajos para apuntalar la reconversión de la ex cuenca cañera, una actividad que brilló hasta los años 50 para luego entrar en un largo camino de retroceso que llegó a su fin en tiempos recientes con el cierre de los últimos ingenios.

  • EMPRENDIMIENTOS

Precisamente, tras el cierre del ingenio Las Toscas surgió la cooperativa de trabajo “La fuerza de estar juntos”. Está conformada por un grupo de 25 ex operarios de ese establecimiento que, al final de una larga y agónica lucha para defender sus puestos de trabajo, construyeron un emprendimiento para producir pollos, huevos y cerdos, con ayuda de la Secretaría de Desarrollo Territorial. Arrancaron hace dos años y están en condiciones de producir 1.800 kilos por mes. Una limitante: necesitan y reclaman con urgencia un transporte para completar el circuito de logística.

Muy cerca de allí, Caren Zamar muestra su plantación de aloé, un cultivo introducido como parte de las alternativas a la crisis de la caña. Sobre un suelo que durante más de 100 años se dedicó a esa producción, hoy hay 2,5 hectáreas cubiertas por 25 mil plantas. Una docena de productores en la zona entraron en el circuito. “Es un cultivo muy noble, que aguanta temperaturas muy altas, permite varias cosechas al año y la cáscara de la hoja sirve como alimento para el ganado”, señaló la productora, premiada en la última edición del concurso nacional de emprendedores. El desafío próximo es construir una planta de acopio y elaboración para extraer los subproductos destinados tanto a los mercados de cosmética como medicinal.

También en Florencia, más al Norte, hay quienes esperan apoyo público para la inversión en una planta de elaboración de dulces que permite darle valor a la producción de batata de la zona. El costo, y las idas y vueltas sobre el modelo de negocios demoran la decisión final. Mientras, el intendente Rubén Quain disfruta con la marcha de la obra pública. A horas de la licitación de los trabajos para proveer de gas natural a la localidad, recorrió con los funcionarios del gobierno santafesino los trabajos de construcción del puente sobre el arroyo El Cinco, en el camino que une esa localidad cercana al límite con Chaco, con puerto Paranacuá, un enclave turístico sobre la barrancas del Paraná. Un paraíso de pescadores que llegan de todo el país y el extranjero y que atrae inversiones en complejos de cabañas.

El turismo es una de las actividades económicas importantes para la región, que en uno de sus bordes incluye el jaaukanigás. En Las Toscas, las autoridades del club Pato Cuá, donde el circuito nacional de pesca variada con devolución tiene una de sus fechas consagratorias, celebran que en la última teñida bajo la lluvia los participantes no tuvieron que anticipar su retirada. El acceso al predio costero fue acondicionado por la DPV y ahora no hay que arrastrar los autos de los pescadores por el barro. “El camino se probó y respondió, el turismo acá es muy importante”, señaló Emilio Pyszniak, presidente del club.

  • LA INDUSTRIA

En el mismo territorio aflora su estructura industrial. La curtiembre Arlei, de Las Toscas, trabaja en la adaptación de los procesos de manufactura a las normas de certificación de calidad pero también para responder a las crecientes exigencias internacionales en materia de medio ambiente y reducción de la huella de carbono. Los “pedidos de los clientes” que, de a poco se van convirtiendo en requisitos de comercio exterior, son para toda la cadena. Por eso, una de las solicitudes que le hicieron al ministro de Producción es acelerar dentro del programa Carnes Santafesinas 2030 la implementación de protocolos para certificar el bienestar animal.

Arlei ocupa a 1.200 personas y tiene capacidad para producir 7 mil cueros por día, aunque hoy trabaja a un ritmo de 4.500. Su principal mercado, el de las automotrices, atraviesa un momento complejo a nivel mundial por la falta de chips. También abastecen a la industria del calzado no deportivo y muebles. “Hoy estamos con bastante stock”, señalan. En el frente macroeconómico, el atraso del tipo de cambio oficial en relación con la inflación es referido como la principal preocupación.

La tensión con el dólar impacta en todas las geografías. El Ministerio de Producción recibe, según detalló su titular, 30 pedidos por día de empresas santafesinas para gestionar ante la Nación la liberación de dólares para importar insumos y equipos.

Uno de ellos es de Colven, la fábrica de soluciones tecnológicas de Guadalupe Norte. Una de la joyas industriales de la provincia se expandió, desde sus inicios en los 70, con la fabricación de protectores para motor “Vigía”, calibradores de neumáticos, limitadores de velocidad, sistemas de seguimiento satelital y, en el rubro de climatización y confort para el transportista, enfriadores ecológicos y equipos de aire acondicionado para camiones. Recientemente inauguraron una nueva nave de 4.500 metros cuadrados en su sede santafesina, con una inversión de u$s 5 millones. Pero la empresa también cuenta con filiales en España, Italia, Brasil, Estados Unidos y México. Claudio Scarpín, gerente industrial, recordó que la internacionalización de la empresa apuntó a blindarse de los vaivenes de la macroeconomía local. Su objetivo es que el 40% de la facturación del grupo provenga del mercado externo. Aun así, hoy batallan para destrabar las divisas que le permitan ingresar un equipo alemán de última generación que ya está parcialmente pagado. La restricción llega en un momento de alta demanda, que hasta el último mes iba adelante de la capacidad de producción.

  • LA SEQUÍA

En términos generales, el sector productivo del Norte santafesino viene de una pospandemia expansiva. Pero la prolongada sequía comienza a meter miedo. Aunque en zonas como la del Inta Reconquista los rindes de trigo sorprendieron positivamente, el porcentaje del cereal es muy menor en el esquema productivo de la región. Y las reservas se van agotando, en un paisaje en el que el polvo se levanta donde habitualmente hay lagunas y bañados. «Las represas están secas, no hay pasto, no se encuentra agua perforando”, señalan los técnicos de la provincia.

Con pronósticos meteorológicos poco alentadores, el fantasma de la gran seca de 2009 se agranda. Héctor Faín, gerente de la empresa de Villa Minetti que se dedica íntegramente a la agricultura y que ostenta el récord de siembra diaria del país (5 mil hectáreas), señala que el estrés hídrico actual es el mayor desde aquella fatídica campaña. Por eso, los planteos productivos son defensivos. “Soja de primera no se hizo por falta de humedad”, describió.

Desde el Ministerio de Producción provincial destacan la asistencia directa a los pequeños y medianos productores afectados por las contingencias climáticas, ya que consideran agotado el mecanismo de alivio de la emergencia agropecuaria. Recordó que en la última prórroga, se anotaron 1.700 productores, de 27 mil que hay en la provincia. Este año enviaron a la Legislatura un nuevo proyecto de gestión de riesgo agropecuario.

Tanto en la coyuntura como en la estrategia a largo plazo, la apuesta oficial es estrechar filas con los actores locales, aprovechando la capilaridad de las agencias de desarrollo. Fabricio Medina, secretario de Desarrollo Territorial y Arraigo, coordina el contacto con esa red. “Con fondos rotatorios y otros mecanismos llegamos con créditos por $ 2 mil millones a 2.000 productores”, señaló. Este alcance cobra dimensión si se tiene en cuenta que el programa Santa Fe de Pie, la nave insignia de la política productiva provincial, diseñado para otra escala y otro tipo de proyectos, volcó más de $ 23.000 millones en 900 empresas.

  • EL FUTURO

En un paisaje tan único como duro, la producción del norte provincial atraviesa los vaivenes del clima mientras reinventa su modelo de desarrollo. Roque Chávez, subsecretario de Desarrollo Ecosistémico de Villa Guillermina, es una voz autorizada para hablar de ello. Es uno de los protagonistas del plan “renacer”de la localidad que albergó la administración central de La Forestal y que entró en un profundo declive tras la ruinosa salida de la compañía. La ciudad que llegó a ser uno de los centros urbanos más prósperos del norte santafesino, con más de 25 mil habitantes, se desangró demográficamente hasta los 2.231 pobladores que había en 1970.

“Fueron momentos de muchísimo dolor, desvalorización y pérdida de la autoestima, hasta que el 21 de enero de 2003 nos juntamos un grupo de vecinos y comenzó un momento mágico”, recordó. Así pergeñaron, discutieron y llevaron adelante proyectos productivos, turísticos, educativos y sociales, apuntalados con convenios de cooperación a nivel nacional e internacional. Una de las plataformas de este despegue consiste en “aprovechar el ambiente de la zona para avanzar en la forestación energética plantada, ya que se preserva el bosque nativo, y transformar esa biomasa para producir volúmenes muy importantes de energía renovable”, explicó Chávez. Se trata, remató, de poner en acción “una mirada integra que relacione infraestructura, sistemas productivos y cuidado del medio ambiente” para levantarse y “empezar a sentirnos parte de la provincia de Santa Fe. (Fuente: La Capital)