La deuda global ya supera el 300% del PBI mundial

Según datos obtenidos por el Institute of International Finance (IIF), el nivel de endeudamiento mundial creció por quinto trimestre consecutivo a niveles máximos históricos de 353 billones de dólares.

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La deuda global aumentó por quinto trimestre consecutivo en el primer trimestre de 2026, incrementándose en más de 4,4 billones de dólares hasta alcanzar un máximo histórico de casi 353 billones de dólares. Según datos del Institute of International Finance (IIF) este ritmo de acumulación representó el mayor aumento desde el segundo trimestre de 2025. De todos modos, la relación deuda global/PIB se mantuvo estable en el 305% desde principios de 2023.

En términos absolutos, el aumento se ha concentrado en China y Estados Unidos, impulsado principalmente por el endeudamiento público. Fuera de estas dos economías, la deuda en los mercados maduros disminuyó ligeramente, mientras que la deuda total en los mercados emergentes, excluyendo a China, aumentó modestamente hasta un récord de 36,8 billones de dólares, siendo los gobiernos los responsables de la mayor parte del incremento.

Si bien la deuda global, como porcentaje del PIB, se ha mantenido relativamente estable, los ratios de deuda siguen con una tendencia a la baja en los mercados maduros, mientras que aumentan de forma constante en los mercados emergentes. De acuerdo con el relevamiento del IIF, los incrementos más pronunciados durante este periodo se observaron en Noruega, Kuwait, China, Baréin y Arabia Saudí, registrando cada uno aumentos superiores a 30 puntos porcentuales del PIB.

“Los riesgos son reales: de cara al futuro, se prevé que las presiones estructurales -como el envejecimiento de la población, el aumento del gasto en defensa, las necesidades de seguridad y diversificación energética, la ciberseguridad y la inversión en capital relacionada con la IA- eleven los niveles de deuda pública y corporativa a medio y largo plazo”, advierten los analistas del IIF. En tal sentido, el reciente conflicto en Medio Oriente intensificará aún más algunas de estas presiones.

Sin embargo, a corto plazo, la trayectoria de la acumulación de deuda dependerá en gran medida de la evolución de la región y de la respuesta de las autoridades fiscales y monetarias. Para el IIF, las crecientes presiones inflacionarias -impulsadas por el alza de los precios de la energía y los alimentos- obligarán a muchos países, en particular a los importadores de energía, a mitigar el impacto económico mediante apoyo fiscal, lo que provocará mayores déficits, un mayor endeudamiento y mayores niveles de deuda, especialmente en los mercados emergentes con reservas fiscales limitadas.

Con relación a los mercados emergentes, el IIF destaca que el impacto del conflicto de Medio Oriente en la emisión de deuda emergente ha sido limitado. “Los diferenciales se han reducido a niveles previos al conflicto y ahora se sitúan cerca de mínimos de varias décadas, lo que refleja un sólido apetito por el riesgo en los activos de los mercados emergentes”. Históricamente, durante episodios de estrés como la pandemia, los gobiernos de los mercados emergentes han tendido a depender más de los mercados nacionales para cubrir sus necesidades de financiación. Sin embargo, en esta ocasión, el patrón ha sido algo diferente. Las expectativas de un dólar más débil han proporcionado un apoyo adicional a los activos en moneda local de los mercados emergentes, mientras que la emisión de eurobonos soberanos de los mercados emergentes ha continuado a un ritmo récord. (Fuente: Ámbito)

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