La industria láctea pierde plata con la política oficial. La facturación del sector fabril reviste un rojo de $ 1.600 millones, y las pérdidas en su negocio duplica este valor. El tambero tampoco puede aprovechar su nivel de participación histórica del 37% en el valor final de la leche. Lo impiden cuestiones tales como la suba de los precios internacionales de la soja y el maíz, y el mantenimiento de esquemas oficiales de control de precios y el pago de retenciones. Todo esto le quita brillo al negocio lechero que hasta mediado del 2020 reportaba un resultado favorable.

El último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) señaló que la facturación del sector lácteo a abril de 2021 fue de $ 70.310 millones, cifra que reporta un incremento del 44,5% interanual. Dicha facturación es similar al incremento que presentó el costo de vida en igual período del 42,6%. Sin embargo, se reconoció que el valor de la leche entera logró un incremento interanual del 32,6%, favorecido por el incremento en el volumen de venta y no por el precio.

Así se indicó que “el resultado sectorial resulta negativo en $ 1.622 millones, con un rojo de este año de $ 3.322 millones mientras que el año anterior dicho resultado fue positivo en $ 1.700 millones para el sector industrial. El poder de compra industrial se incrementa un 44,3% respecto a igual mes del año anterior, llegando a una cifra de $ 26,76/litro cuando el precio real liquidado por el Panel de 18 industrias fue de $ 26,64.

“Los ingresos de la cadena se vieron restringidos en el plano interno por precios máximos y precios cuidados, un consumo que fue muy similar al año anterior y en el mercado externo, los mejores precios internacionales, incentivaron las exportaciones que crecieron un 20% en litros equivalentes en marzo respecto al 2020”, informó el Observatorio. (Fuente: Infobae)