El ministro de Economía salió a contestar críticas, bajó al territorio con un acto en Ituzaingó y perfila sus próximos pasos. La semana próxima viajará a Washington para la asamblea anual del Fondo Monetario.

El ministro de Economía Martín Guzmán bajó este lunes al territorio para un acto en Ituzaingó con el intendente de ese municipio Alberto Descalzo. Fue así su primera aparición con un tinte más político luego de fatigar durante meses la negociación con el Fondo Monetario Internacional que lo alejó del terreno y lo mantuvieron con una agenda concentrada en la refinanciación de la deuda. Esa excursión al Gran Buenos Aires tuvo lugar, además, en medio de renovadas versiones de un recambio ministerial que tendrían al jefe del Palacio de Hacienda como uno de las posibles víctimas.

Tras el respaldo presidencial que obtuvo en una reunión el domingo en la Quinta de Olivos, el ministro de Economía eligió salir a responder algunas de las críticas que, de manera más o menos directa, le dedican en las últimas semanas de forma más recurrente integrantes del Frente de Todos. Así, Guzmán le replicó a Feletti sus cuestionamientos a una supuesta falta de lineamientos de política económica que había venido con una advertencia: “Esto se va a poner feo”.

“Hay una renta grande para ciertos sectores, pero hay una definición política que se tomó. Es importante que los funcionarios estén alineados con lo que se decide. No decir cosas que generen incertidumbre sobre decisiones que ya se tomaron”, disparó, en referencia al secretario de Comercio Interior sin nombrarlo. Feletti suele afirmar en público estar en desacuerdo con la negativa oficial a reajustar derechos de exportación de granos, una posibilidad descartada públicamente por Guzmán.

Pero el ministro de Economía fue más allá y dijo transmitir el pensamiento del presidente al afirmar que “lo importante es gestionar en línea con lo que traza el Gobierno. Gestionaremos con gente alineada con este rumbo. La idea es todos juntos tirando para el mismo lado”, advirtió el ministro e  intentó marcar la cancha para el resto de los funcionarios del gabinete.

Guzmán afirmó que es “una obviedad” el apoyo presidencial. “Hay un trabajo que está dando los resultados en términos de recuperación de la economía. La principal ocupación de la política económica es la inflación y asegurar que haya una recuperación de los ingresos reales. Es muy importante dar certezas, en lugar de incertidumbres. En la reunión definimos cómo sigue esto, y el Presidente dice este es el programa económico y este es el rumbo, por ahí seguimos”.

  • LA AGENDA QUE VIENE

El presidente Alberto Fernández le había pedido que acelere una gestión con Bolivia y Brasil para asegurarse un flujo mayor de gas para los meses de mayor demanda que se avecinan. Guzmán es el ministro que tiene jurisdicción sobre el área de energía del Gobierno, pero convive con funcionarios que tienen terminal política con la vicepresidenta Cristina Kirchner. A fin de mes se cumplirá un año del intento de desplazamiento de Federico Basualdo y aún permanece en su puesto. Entidades como Enargas y el ENRE, que responden al kirchnerismo, deberán activar las audiencias públicas que son paso necesario para implementar los aumentos de tarifas acordados con el Fondo Monetario.

Con Bolivia, el Gobierno cerró un entendimiento para tener un abastecimiento mayor de gas, con un precio un poco más alto -el contexto del salto en los commodities habilitó al vecino país a reclamar un valor más competitivo por ese recurso- y prioridad de importación para excedentes de producción. Con Brasil, donde estuvo de visita oficial Guzmán junto con el embajador en ese país Daniel Scioli, el resultado de las conversaciones fue que la nación que preside Jair Bolsonaro mandará más energía eléctrica entre mayo y septiembre lo que “liberará” el uso de gas para priorizarlo a las industrias y a la calefacción.

La inflación será el tema que dominará la agenda pública de Gobierno esta semana y las miradas se posarán, naturalmente, en los hacedores de política económica: Guzmán y el presidente del Banco Central Miguel Pesce en primer lugar y, más atrás, el secretario de Comercio Interior Roberto Feletti. Guzmán defiende el uso que le dio a su propio armamento contra la inflación, que son medidas de política “macro” pero sin un impacto inmediato en los precios: pedirle menos plata al BCRA para financiar el déficit y recortar el rojo fiscal. La acumulación de reservas y la política de tasas de interés, estas dos misiones conjuntas con la autoridad monetaria, también entrar en esa bolsa.

El miércoles el Indec dará a conocer el índice de inflación de marzo que podría ser superior incluso al 6%, una cifra mensual con pocos antecedentes en los últimos años y posiblemente la suba de precios interanual pueda superar el récord de 53,8% que registró el 2019, el año con mayor inflación anual desde 1991. En privado, Guzmán enumera países que tuvieron en marzo también índices récord, como Holanda, Alemania, España o Brasil.

Pero en una agenda a veces circular, el Fondo Monetario volverá a aparecer en los próximos días en el horizonte del ministro de Economía. Y también el mes próximo. Sucede que el Ministerio de Economía y el Banco Central enviarán a sus autoridades a la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington, con presencia confirmada de Guzmán y de Miguel Pesce.

Uno de los temas a tratar en esa cumbre será una de las novedades que este miércoles podría oficializar el directorio del FMI: la creación de un nuevo tipo de programa de financiamiento, con condiciones mucho más flexibles de repago como las que un sector del Frente de Todos le exigió a Guzmán que negociara. Esto es, 10 años de plazo de gracia y 20 para devolver el capital. El Fondo de Resiliencia y Sustentabilidad tendrá, no obstante, un tamaño mucho menor. Como comparación: el nuevo Fondo tendrá un valor total de USD 50.000 millones para prestar. Solo el crédito refinanciado de la Argentina son USD 45.000 millones.

Y el mes próximo está prevista la primera revisión del staff del FMI al nuevo programa acordado el mes pasado. La fecha original era el 10 de junio, pero las condiciones internacionales de precios y la necesidad de reajustar proyecciones -especialmente de inflación y de subsidios- forzó a ambas partes a acelerar la primera evaluación. También se verá si el Gobierno cumplió las primeras metas previstas para el 31 de marzo, pero se descuenta que las cumplirá.(Fuente: Infobae)