El aguinaldo dejó de ser, para una gran parte de los trabajadores entrerrianos, un ingreso extraordinario destinado al consumo, las vacaciones o el ahorro. Hoy su principal función es aliviar el peso del endeudamiento familiar.
Así lo revela el informe «Aguinaldos empeñados», elaborado por el Centro de Investigación Social y Política de Entre Ríos (CISPER), que muestra que el 55,2% de los trabajadores que perciben el Sueldo Anual Complementario (SAC) lo destinó o pensaba destinarlo a pagar o saldar deudas, muy por encima de cualquier otro uso.
Muy detrás aparecen el ahorro o la inversión (21,3%) y el consumo en general (15,3%), mientras que apenas un 3,8% prevé utilizar ese dinero para vacaciones o recreación y otro 3,8% para adquirir bienes.
Un dato que preocupa al comercio
Más allá del impacto sobre la economía familiar, el informe advierte que este cambio en el destino del aguinaldo también ayuda a explicar la caída en la actividad comercial.
Los autores sostienen que el dinero que antes impulsaba ventas de electrodomésticos, mejoras del hogar, turismo o inversiones personales hoy se canaliza casi exclusivamente al pago de obligaciones financieras.
«Los aguinaldos que se destinan a pagar deudas representan entrerrianos que no viajan, que no compran, que no adquieren electrodomésticos, que no pueden encarar arreglos en sus casas y que no ahorran para invertir», señala el estudio.
En esa línea, concluye que cuando el aguinaldo deja de ampliar las posibilidades de consumo y pasa a convertirse en un mecanismo de supervivencia financiera, también se debilitan el mercado interno, los comercios y el entramado productivo local.
Un cambio profundo respecto de años anteriores
El relevamiento muestra que el comportamiento de los trabajadores cambió significativamente.
Hace algunos años, el destino principal del aguinaldo era financiar vacaciones y actividades recreativas (33,2%), seguido por el ahorro o la inversión (24,2%) y la compra de bienes (20,9%). Hoy esas opciones fueron desplazadas por el pago de deudas.
La comparación evidencia un salto de 43,4 puntos porcentuales en la utilización del aguinaldo para cancelar pasivos, mientras que las vacaciones registraron la mayor caída, con una baja de 29,4 puntos respecto de años anteriores.
Uno de cada tres trabajadores privados no cobra aguinaldo
Otro dato relevante del informe está vinculado al mercado laboral.
Mientras que en el sector público el aguinaldo alcanza al 89,4% de los trabajadores, en el sector privado la cobertura desciende al 62,3%, lo que implica que casi uno de cada tres empleados privados no percibe el Sueldo Anual Complementario, una situación que el estudio asocia a la informalidad y la precarización laboral.
La situación también presenta diferencias por edad. Entre los menores de 30 años, menos de la mitad cobra aguinaldo, porcentaje que aumenta progresivamente en los grupos etarios de mayor edad.
Predomina una percepción económica negativa
El estudio también indagó sobre la percepción económica de los encuestados.
El 65,7% afirmó que su situación económica es peor que hace un año, mientras que apenas el 12,4% considera haber mejorado. El resto entiende que su situación permanece sin cambios.
Para los autores, estos indicadores permiten comprender por qué el consumo continúa debilitado: una parte creciente de los ingresos familiares, incluidos los extraordinarios como el aguinaldo, ya no se vuelca al mercado sino al pago de deudas, reduciendo la capacidad de compra y afectando directamente a comercios, pymes y actividades vinculadas al consumo interno.
