Modificaciones en el régimen de movilidad jubilatoria

A partir de julio, los haberes se actualizarán por la inflación de dos meses atrás. Hasta ese mes habrá aumentos “a cuenta”. En abril el gobierno anunció que se sumará una “compensación” del 12,5%.

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El gobierno nacional modificó por decreto el régimen de movilidad jubilatoria. Desde julio se actualizarán por el índice de inflación, aunque será el correspondiente a dos meses atrás. En transición, habrá “adelantos a cuenta” de la nueva fórmula de movilidad. En abril, además, se “compensará” la inflación del primer trimestre del año con un incremento excepcional de 12,5%.

Por decreto, el gobierno decidió terminar con la actual fórmula de actualización, que se basa en un mix de evolución de la recaudación y de los aumentos salariales del sector privado. A cambio instrumenta un ajuste por inflación, basado en el último Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Indec. En los hechos, significa que en cada período el ajuste se hará sobre la inflación de dos meses atrás. Pero este sistema comenzará a regir recién “a partir de las prestaciones previsionales correspondientes al mes de julio de 2024”.

Hasta junio se mantendrá la fórmula actual pero el gobierno, dispondrá “adelantos” que serán a cuenta, cuyos montos no fueron precisados. La cuenta de la red social X de la Oficina del Presidente había anunciado en un comunicado que los jubilados cobrarían el nuevo índice atado a la inflación desde abril.

Para el mes próximo se aplicará un ajuste del 12,5% asignado por el gobierno como compensación por la pérdida de diciembre-enero, más un 13,2% que arrojó la inflación de febrero. Hace una semana, el gobierno había extendido para ese mes el bono de $ 70 mil de refuerzo para las jubilaciones mínimas.

Actualmente, el haber mínimo es de $ 134.445. Con el bono, llega a $ 204.445. A partir de abril, pasaría a $171.215 y, con el bono, sumaría $ 241.225. Dicha cifra representa un incremento del 18%. Sobre los 7,4 millones de jubilados y pensionados, quienes cobrarán los haberes mínimos con bonos son poco más de 5 millones. Ahora bien, si no se modificar el tope de $ 204.445 mensuales para el cobro de ese refuerzo, su monto se reduciría a la mitad en abril ($33.230), ya que la diferencia sobre el nuevo haber mínimo sería menor.

Federico Bobrovsky, abogado previsionalista, explicó que el cambio dispuesto por el gobierno “implica dar de baja la fórmula de movilidad propiamente dicha, porque al desvincular el haber del salario, nunca podrá haber una mejora en términos reales”.

“Está claro que estamos en una situación de emergencia, en la que ninguna fórmula de movilidad tiene sentido porque la inflación es demasiado alta”, aclaró. Sin embargo, si la economía se recupera, “se consolida para siempre el ajuste sobre los jubilados”. Además de advertir sobre el riesgo de jubilación, opinó que la mejor solución para frenar la pérdida de poder adquisitivo de los haberes sería “mantener la actual fórmula y aplicar aumentos por decreto que compensen la inflación”.

La apuesta oficial con el cambio de fórmula es a que una baja de la inflación y una recuperación de la economía terminen por licuar el peso del gasto previsional en relación al PBI. De acuerdo a la consultora PxQ, que dirige Emmanuel Alvarez Agis, si esto pasa, estas erogaciones podrían pasar a representar el 6% del PBI el año que viene, frente al 7,2% que hubieran representado de mantenerse la fórmula previa.

“Por el rezago que tiene la fórmula que ahora es reemplazada, los haberes perderían menos este año con el nuevo régimen, a la vez que el gobierno tendrá un poco menos de ahorro fiscal”, señaló. Sin embargo, este cálculo se invertiría el año próximo si se verifica una mejora de la economía y de los salarios. Con la fórmula anterior, estima PxQ, podrían volver los niveles jubilatorios de mediados de 2022. Con la nueva, que congela en términos reales los haberes, esto no sucedería.

Para Hernán Letcher, del Cepa, “la propuesta jubilatoria de Milei consolida la brutal pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones, que no pueden aspirar a recuperarse hacia adelante. En efecto, la inflación creciente del segundo semestre de 2023 y de principios de 2024 llevaron las jubilaciones a casi la mitad de su valor respecto del inicio de 2023. La actualización en base a inflación de febrero, sumados a los 12,5% aplicados en abril permite recuperar una pequeña porción de lo perdido”.

Ese centro de estudios calcula, sin contar los bonos, que “respecto del primer trimestre del 2023, en abril las jubilaciones quedarían 32,5% por debajo en términos reales, habiendo tocado un mínimo de 47% en febrero. Los jubilados pueden aspirar, en el mejor de los casos, a que la pérdida se consolide en torno al 25%”. (Fuente: La Capital)

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