Nahuel Reussi Calvo, docente de la Universidad de Mar del Plata e investigador del Conicet, planteó que “sí este año los números dan para fertilizar” y rápidamente apuntó que “la nutrición es clave en el trigo y en la cebada”. El experto conmovió en el encuentro de Fertlizar Asociación Civil, destinado a crear conciencia sobre el cuidado de los recursos naturales.

Si bien marcó que hay un escenario “complejo” por los precios crecientes de los insumos, los mayores costos de los flete y labores, a lo que se suman posibles faltantes y la incertidumbre del mercado y del clima, resaltó que en la Argentina “hay brecha de rendimientos.

“Esto quiere decir que hay rindes que se escapan de las manos, y que gran parte de esa brecha es explicada por la nutrición”, explicó.

Para el especialista, la respuesta a la toma de decisión de fertilizar en este escenario está en hacer análisis de suelo por lotes para “conocer el punto de partida de los cultivos e identificar los ambientes que pueden pagar la inversión en fertilización”.

Reussi Calvo expresó que solamente el 25% de los productores argentinos hace análisis de suelo y no hacen “ambientación”. En este orden destacó el costo accesible del muestreo de suelos que ronda “entre 1 y 3 dólares por hectárea”.

Lo cierto es que desde Fertilizar analizaron el escenario de la campaña de cereales de invierno 2022. La jornada fue presentada por María Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de la entidad, quien recordó la presentación realizada sobre la “Declaración de las Brechas de Nutrientes” en la Argentina, un documento al cual calificó como “un hito” en la producción agropecuaria argentina.

Participaron 29 investigadores del país que luego de un trabajo que comenzó en 2015 y concluyo en 2021, coincidieron en la oportunidad de producir más a partir de mejorar los rendimientos desde la nutrición de los cultivos. La evidencia agronómica fue tan contundente que se le dio el formato de Declaración, dijo González Sanjuan.

Francisco Llambías, presidente de Fertilizar, dio las sus claves para manejar la nutrición del cultivo de trigo, en un contexto que cambió drásticamente el 23 de febrero, fecha en la cual Rusia invadió a Ucrania desatando una crisis mundial en el mercado de granos y fertilizantes, con una disparada de precios de ambos productos.

Llambías dedicó la primera parte de su presentación a describir la incidencia que tienen estas naciones (a las cuales sumó también a Bielorrusia, vecina de ambas) en el “trading” global de granos, sector en el cual inciden en el 29% del trigo, el 17% del maíz, el 32% de la cebada y el 76% del girasol, que se comercian en el mundo.

En el caso de los fertilizantes, compartió que el mercado mundial de este insumo estratégico es de 400 millones de toneladas y comentó que, la región en cuestión, tiene incidencia tanto en productos terminados (fertilizantes nitrogenados, fostatados y potásicos) como en la provisión de materias primas para la fabricación (roca fosfatada, azufre, petróleo y gas).

En porcentajes, la participación de aquellos países en el trading internacional de fertilizantes es del 22% en nitrogenados; el 12% en fosfatados y el 41% en potásicos.

Luego, Llambías pasó a describir la situación de la Argentina respecto de la provisión de fertilizantes, dado que depende en gran medida de la importación y en el país, el 70% del fertilizante consumido, es decir, casi 4 millones de toneladas, son importadas.

“Actualmente, Rusia es el cuarto proveedor de nuestro país, detrás de Egipto, China y Marruecos, con 401 mil toneladas, lo que representa aproximadamente entre el 10 y el 12 % del total importado del país. Pero el impacto no se agota ahí, ya que otros países que representan orígenes importantes para nosotros, se abastecen de materias primas originadas en los países del conflicto” explicó.

De todos modos, el directivo expresó que, de no mediar complicaciones en los mecanismos de importación de nuestro país para el inicio de la campaña de cereales de invierno, “la provisión de fertilizantes para el inicio de la campaña de trigo sería suficiente”. Pero se estima un volumen de fertilizantes necesarios para la refertilización del cultivo en macollaje y en encañazón, y eso aún está pendiente.

Además, resaltó que, a pesar de la fuerte suba que tuvieron los fertilizantes desde comienzos de año y la aceleración que representó el conflicto bélico en este sentido, la relación insumo–producto en los últimos días cambió la tendencia hacia la baja.

Esto es debido también a la suba de los valores de los granos (30% más que en 2021). Y también comento que “la relación insumo-producto es un buen indicador, pero en esta campaña debemos analizar la oportunidad que representa la mejora sustancial del margen bruto del cultivo respecto a los 2021 y 2020”.

(Fuente Campoenacción)