Golpeadas por una recesión que no deja de acumular meses en rojo, y afectadas también por un congelamiento de las naftas que mantiene el precio pisado en un contexto de suba permanente de los costos, las estaciones de servicio se preparan para cerrar otro año en rojo.

La pandemia redundó, además, en una merma notable en la venta y la aparición de nuevas variantes del Covid-19 vuelven a acercar los peores temores al sector.

Desde CECHA, la confederación que integra a los comercializadores de combustibles en la Argentina, acercaron a iProfesional un informe donde se detalla que, producto del combo «recesión + pandemia», el sector perdió el equivalente a 5,2 meses de ventas.

«Cuando la pandemia nos encontró en marzo de 2020, la situación de las estaciones era complejísima, ya que veníamos de casi dos años de recesión. Comparado con abril de 2018, el punto donde comienza este cuadro de caída, el Covid-19 nos agarró casi 6 puntos por debajo de los valores de ese mes. La pandemia potenció todo», aseguró Gabriel Bornoroni, presidente de CECHA.

Hoy por hoy, los niveles de comercialización del segmento se ubican 3 puntos por debajo de las estadísticas de abril de 2018. «Es decir que, a lo largo de casi cuatro años, perdimos alrededor de medio año de ventas», precisó el directivo.

Siempre según CECHA, a noviembre de 2021 el 52,6 por ciento de las estaciones de servicio del país no llega a vender por arriba del punto de equilibrio, que es la cantidad de litros de nafta que tiene que despachar al mes para salir sin ningún tipo de pérdidas.

«Actualmente, ese volumen se encuentra en los 315.000 metros cúbicos al mes», indicaron desde la entidad.

«Esta es una situación que atraviesan todas las estaciones del país, desde las que están en las grandes ciudades a las que se encuentran en las zonas más alejadas», afirmó Bornoroni.

En el ámbito de los comercializadores coinciden en que los precios en los surtidores ostentan un atraso del 12 por ciento. En cuanto a este aspecto, en CECHA exponen que Argentina es el quinto país en la nómina de países con la nafta más barata de la región.

En dólares, el litro se ubica en torno a los 0,966 la unidad. Por mencionar algunos ejemplos cercanos, en Uruguay el litro cotiza a 1,593, en Chile baja a 1,228, mientras que en Brasil y Paraguay la misma medida se comercializa a 1,155 y 1,133 dólares, respectivamente.

El congelamiento local establecido por el Gobierno se mantiene más allá del movimiento que viene exhibiendo el crudo internacional. El precio del barril trepó fuerte desde el comienzo de año a esta parte. Pasó de un valor de 50 dólares en enero a los actuales 85.

La organización también expuso el peso de la carga impositiva que tiene el combustible.

«Considerando el precio promedio en todo el país, de los 4.962.47 pesos que cuesta llenar un tanque de 50 litros de nafta súper, 1.813.56 van, de una u otra manera, a distintos niveles del Estado, a través de tasas municipales, impuestos provinciales e impuestos nacionales», indicó el informe.

«Significa que el consumidor paga impuestos por más de 1.800 pesos cada vez que llena un tanque de nafta súper. Se trata de una estimación conservadora, ya que no incluye los impuestos que se pagan en etapas anteriores de la cadena de valor», agregó.

Bornoroni señaló que el poco margen que obtienen los puntos de expendio es otro aspecto que complica fuerte al rubro.

«Este es un punto donde siempre hacemos foco, que es el poco margen que se quedan las estaciones de servicio sobre el precio del litro de combustible, apenas el 7,8 por ciento del precio de litro. En un tanque lleno las estaciones se quedan con solo 380 pesos, el valor de dos gaseosas», concluyó.

(Fuente: Ipro.)