El gobierno reclama un acuerdo inmediato de abastecimiento de cortes vacunos a precios rebajados. La industria presentó ofertas pero fueron consideradas insuficientes.

Empresarios de la industria frigorífica, representantes de la cadena alimenticia en general e integrantes del gabinete económico mantuvieron una prolongada reunión durante la tarde y horas de la noche de este jueves, sin terminar de zanjar las diferencias respecto a un compromiso de abastecimiento de carnes al mercado interno a precios accesibles. Esa es la condición que le reclama el gobierno a la industria para dejar sin efecto la suspensión de las exportaciones de carne vacuna. Al  cierre de esta edición, tras varias ofertas y contrapropuestas de una y otra parte, respectivamente rechazada por la parte contraria, se especulaba que la decisión sería abrir un cuarto intermedio hasta este viernes. El presidente, Alberto Fernández, exigió que en esta jornada se pueda firmar un acuerdo, pero las negociaciones quedaron empantanadas anoche sin que nadie logre dar en el clavo con una salida viable.

Hubo, a lo largo de la jornada, al menos dos propuestas del sector frigorífico para abastecer al mercado interno de determinados cortes, a precios administrados y por un plazo relativamente prolongado. Ninguna satisfizo al presidente de la Nación, Alberto Fernández, ante quien fueron sometidas en última instancia. Tampoco se logró acuerdo sobre una alternativa que reclamó el gobierno en materia de compromisos de precios a la industria de la carne. Los empresarios la juzgaron inviable. La discusión se estiró hasta el cierre de esta edición, bien entrada la noche, en una reunión a la que se habían sumado en el “alargue” los representantes de cadenas de hipermercados.

Por los precios propuestos y los volúmenes comprometidos, las opciones de oferta que llevó la industria a la mesa de negociaciones no le cerraba al gobierno por insuficiente. En un momento, el gobierno propuso complementar alguna de esas alternativas con la aplicación de cuotas a la exportación, con lo cual se esperaba aumentar la oferta disponible para el mercado interno. Pero estas cuotas serían variables mensualmente, en función de la situación del mercado local en cada momento. El sector frigorifico exportador consideró inaceptable la alternativa, por la planificación de mediano plazo que requieren los compromisos de exportación.

“Si no hay acuerdo, la escalada de precios en el mostrador podría seguir; si el gobierno intenta imponer un congelamiento de precios unilateral a los cortes más populares, el escenario de desabastecimiento no es descartable. Todavía no se sabe cómo, pero todos saben que el conflicto se debe destrabar como sea, nadie quiere llegar a situaciones extremas”, señaló un estrecho allegado a ambas partes en la pulseada. No participaba de la reunión pero mantuvo, a lo largo de la misma, fluido contacto con quienes sí estaban.

Los dos extremos del desacuerdo son, precisamente, los que mantienen a los diferentes actores aferrados a la mesa de negociación. La industria frigorífica no se puede levantar de la mesa sin haber logrado que el gobierno haya dejado sin efecto la suspensión de exportaciones. “Ya pasó demasiado tiempo desde que se tomó la decisión y la noticia en el mundo de los negocios es que Argentina dejó de ser un proveedor confiable”, se lamentan los industriales frigoríficos.

Por otra parte, el presidente Alberto Fernández ordenó a sus ministros y le transmitió a los representantes del Consejo Agroindustrial, con los que se reunió el miércoles a la tarde, que necesita un acuerdo de abastecimiento de carne vacuna, a precios accesibles, “ya, inmediatamente”. Pero eso supone bajar los precios actuales de mostrador en una proporción significativa. Lo contrario, evalúan en las filas oficiales, sería convalidar los aumentos excesivos de las últimas semanas. O meses.

Por fuera de la negociación, la Mesa de Enlace –las cuatro entidades ruralistas de mayor representación en la pampa húmeda– culminó su cese de comercialización de hacienda el miércoles a la noche sin posibilidad de prolongarlo, por imposición de los propios ganaderos que necesitan “descargar” sus campos ante la llegada del invierno. Pero dejó latente la amenaza de un cese de comercialización de granos.

“Son los únicos que ganan con la ruptura de las negociaciones, porque políticamente juegan al desgaste del gobierno y a que se pudra la situación”, opinan, incluso desde las filas privadas, varios participantes de las negociaciones. Con esas perspectivas y cúmulo de variables, volverán hoy a la mesa los negociadores.  (Fuente: Página 12)