El consumo de carne de cerdo supera los 20 kilos per cápita anuales

El consumo de carne de cerdo en Argentina ya supera los 20 kilos por persona al año, una transformación que convirtió a la proteína porcina en protagonista de la mesa argentina. Así lo afirmó Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina.

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La brecha de precios con la carne vacuna es lo más visible del cambio. El kilo de carne vacuna promedia los $18.564, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $8.944 —menos de la mitad—, y el pollo fresco, a $4.822. “La puerta de entrada al cerdo siempre fue el precio”, reconoció Seijas y sumó: “Históricamente la relación entre la carne vacuna y la de cerdo era una diferencia del 30%; en este año llegamos a tener hasta 120% de diferencia.”

Según comentó el ejecutivo, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizó un informe para respaldar con evidencia científica lo que el mercado ya venía señalando. Según ese relevamiento, las grasas del cerdo son saludables y comparables a las del aceite de oliva, lo que refuta una percepción negativa arraigada durante décadas.

El informe del INTI también identificó otros atributos: la carne porcina aporta proteínas de alto valor biológico, minerales esenciales y creatina natural, lo que la posiciona como una alternativa válida para deportistas. “Hay carne magra para los deportistas que necesitan una alimentación de ese estilo. Aporta creatina natural, lo que evita el uso de suplementos o cualquier tipo de complemento”, explicó el directivo de la Federación Porcina.

El boom del consumo también transformó la oferta en el mostrador. Cortes que antes se destinaban casi en su totalidad a la industria chacinera —como la nalga, la bola de lomo, la cuadrada, el cuadril y el carré— hoy llegan frescos a las carnicerías.

El trasfondo macroeconómico del fenómeno queda claro con los datos de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha): en 2025, la carne vacuna aumentó 56,8% frente a una inflación del 31,5%, mientras que el cerdo subió 29,4% y el pollo, 19,2%. “Es una de las carnes que menos aumenta; combate la inflación porque mantiene precios estables, por lo menos desde el punto de vista productivo”, señaló Seijas.

Ese escenario se enmarca en una tendencia más amplia. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el consumo de carne porcina creció 171% en los últimos 20 años: pasó de 6,22 kilos por habitante en 2006 a 18,89 kilos en 2025. Al mismo tiempo, el consumo de carne vacuna cayó a 47,3 kilos per cápita, el nivel más bajo en dos décadas, según datos de Ciccra. (Fuente: Infobae)

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