Por Juan A. Bracco

22 de Mayo (Valor Local) – Poco antes de que se estableciera un nuevo confinamiento para frenar la segunda ola de contagios de Coronavirus, los principales frentes electorales dejaron abierto el año electoral. En Juntos por el Cambio parece estar todo definido. El Frente Justicialista está haciendo de la indefinición un culto.

Como en el box, este primer round es de estudio, para saber cómo se mueve el adversario y tener cabal noción de cuál es la fuerza propia. No es definitorio, pero deja indicios de cómo puede ser la pelea, si el nocaut es o no una posibilidad o si se definirá por puntos luego de las 12 rondas.

La disputa tendrá características propias: será una carrera de resistencia y no de velocidad, porque la pandemia estirará los tiempos y ganará quien cruce la línea de llegada y no quien salga más rápido de la de partida. Además, en el humor social pesarán tanto la economía (la inflación, sobre todo) como las restricciones para evitar contagios a la hora de definir qué boleta se mete en el sobre que llegará a las urnas.

En el centro del ring

El primer movimiento lo hizo la oposición. Rogelio Frigerio terminó de deshojar la margarita y, finalmente, anunció: “Voy a ser precandidato a diputado nacional en Entre Ríos porque creo que es una elección muy importante, trascendente en sí misma”. El anuncio lo hizo en la porteñísima Radio con Vos. Todo un signo de los tiempos.

El ex ministro del Interior de Mauricio Macri está caminando los comités radicales, hablando con grupos y dirigentes desencantados del peronismo y sumando algunas adhesiones. Espacios que estaban alineados con el Frente Entrerriano Federal (FEF) que conformara Jorge Busti hace una década, se han plegado al proyecto de Frigerio.

Casi de inmediato, el espacio de los intendentes radicales (“Construir”) anunció que sus dos figuras, el presidente municipal de Chajarí Pedro Galimberti y su par de Crespo, Darío Schneider, serán precandidatos en la primaria de este año, que está confirmado se realizará en septiembre.

Construir juega un juego viejo en la política: se lanza por todo para conseguir algo. Lo hizo en la elección interna del radicalismo. El amague le valió varios lugares en el Comité provincial, pero quedaron lejos de la conducción política que anhelaban. Ahora se mueven igual: el anuncio y la recorrida provincial que hicieron Galimberti y Schneider deja entrever que van por todo, pero ambos apuntan en rigor a 2023, a ocupar lugares importantes en el armado legislativo de la alianza.

Amor amarillo

El principal polo de poder dentro del radicalismo está, sin embargo, en la Corriente Illia y en su principal dirigente, Atilio Benedetti. El sector y el referente han marcado, para bien o para mal, la historia reciente del centenario partido.

En la Illia, que conduce políticamente el Comité Provincial, están convencidos de dos cosas. La primera, que Juntos por el Cambio debe ganar, repitiendo los resultados favorables de las dos últimas elecciones nacionales en Entre Ríos, y renovar los tres lugares que JxC pone en juego. El segundo factor, es que dos de esos tres usen boina blanca. En tercer lugar, prefieren reservar fuerzas para 2023: Benedetti ganó dos legislativas pero perdió dos veces la gobernación. Y no hay dos sin tres.

En esta estrategia es indiferente que la boleta la encabece o no un radical. Las nuevas autoridades del radicalismo entrerriano saben que Frigerio es el dirigente más y mejor conocido en la provincia y que sería necio no aprovechar eso. Es por eso que la principal espada de Benedetti, Sergio Kneeteman, esté llevando de la mano a Frigerio por todos los departamentos en los últimos días.

Es altamente probable que esta concepción de real politik sea la que se imponga en las conformación de la alianza opositora en Entre Ríos. Más allá de las declaraciones insufladas e incendiarias que se escucharán en las próximas semanas, para dar una interna provincial se necesitan muchos millones de pesos que ningún otro sector tiene disponible. Además, meter la mano en el bolsillo no es un ejercicio que la dirigencia radical contemporánea practique con asiduidad.

En el otro rincón

En el Frente Justicialista, una convocatoria para que el gobernador Gustavo Bordet se reúna con sectores juveniles sirvió para romper el cero. Y para poco más.

La convocatoria mantuvo el cerco de complacencia en torno a la figura del mandatario provincial y estuvo signada por el refuerzo de lo conocido. Tan solo el discurso de Valeria Gómez, docente de Villaguay que puso sobre el tapete reclamos de haberes, condiciones de trabajo y elementos para enfrentar en el aula la pandemia, agitó la calma de laguna del evento.

Las intervenciones estuvieron cargadas de tibias definiciones, destinadas a sostener la acción de gobierno y a subrayar renglones de la agenda abúlica que día a día se emite desde la Casa Gris. Los mismos organizadores, conformes como no podía ser de otra manera con la realización del encuentro virtual, reconocen en privado que la convocatoria “no movió el amperímetro”.

Uno de los factores a rescatar es Carolina Gaillard. La diputada nacional que tiene mandato hasta este año demostró que tiene peso propio, además de un vínculo personal con el presidente Alberto Fernández. Y que no se encandila, como en otros casos, con las luces de las avenidas porteñas.

Como si fuera poco, el acontecimiento quedó eclipsado, deslucido, por el episodio XXX (un signo claro de que aún en el terreno de las nuevas tecnologías, para hacer política se debe ser “pillo”). Y también por el cuestionamiento que presentó el diputado opositor Julián Maneiro, quien puso la lupa en que la convocatoria se hizo en un recinto estatal.

Como siempre que se quiere aclarar, oscureció: el Partido Justicialista mostró un recibo de pago al Instituto del Seguro por el uso del lugar. El comprobante no era una factura (como tendría que haber emitido una empresa responsable inscripta en IVA) y tenía fecha 19 de mayo. El acto fue el lunes 17.

De carne somos

El mal remate del primer movimiento vino dado por la fisura que mostró el oficialismo ante la decisión del Presidente de suspender por 30 días las exportaciones de carne.

Los diputados provinciales Néstor Loggio y Juan Manuel Huss respaldaron la medida, pero el ministro de la Producción Juan José Bahillo se opuso. Y afirmó que el Gobernador coincidía con su postura. El diputado nacional Marcelo Casaretto puso el remache final, parándose del lado del Presidente.

Bordet aparece como un jeroglífico en el escenario actual. Se muestra indescifrable en algunos casos e inentendible en otros. Ante cada coyuntura, parece hacer la mitad del recorrido de cada una de las disyunciones para volver luego al punto cero.

Además, habla poco. Y cuando habla, no dice mucho. Quienes integran sus círculos más cercanos ven una virtud en todo eso. Pero, a medida que crece la distancia de la Casa Gris, se incrementa también el desconcierto en la “tropa” del peronismo por la particular manera de hacer política del mandatario.

Esta turbación alcanza también a los socios menores del Frente armado en 2019 para enfrentar las elecciones provinciales. En el FEF quieren saber qué pasará con Creer. Y dicen que a Busti le pidieron que sea candidato a diputado nacional. Lo que no dicen es que es Busti el que pretende estar en la boleta.

El problema radica en que la generación que votará por primera vez este año nació cuando Busti inauguraba su tercera gobernación y comenzaba su escolarización cuando la abandonaba. Como la psicología descubrió hace más de un siglo: no se puede actuar aquí y ahora pensando en allá y entonces. (Valor Local)