Creada por dos desarrolladores de software, invita a una experiencia digital o metaverso, conocida ya en el universo de los videojuegos. Expresiones artísticas y el negocio de la venta de parcelas, en criptomonedas.

Dos jóvenes argentinos desarrollaron hace un año y medio una plataforma de entretenimiento basada en tecnología de blockchain, denominada Decentraland. Crecieron exponencialmente en pandemia, vendiendo bienes raíces digitales (parcelas de tierras virtuales) o NFTs (token no fungibles) a grandes compañías a nivel global. Shows de música, muestras de arte digital y otras expresiones, en un universo que parece ciencia ficción, pero forma parte de la realidad dentro de internet.

La plataforma fue creada por Esteban Ordano y Ariel Meillich, emprendedores y desarrolladores de software. Fue lanzada en febrero del 2020, luego de haber estado funcionando en versión beta (de prueba) durante varios años. Decentraland (tierra descentralizada) es un espacio virtual que funciona como una red social (pero no con la lógica del “me gusta” que conocemos) descentralizada, que ofrece bienes raíces digitales.

Los usuarios pueden entrar y crear un avatar a medida en decentraland.org, un mundo digital, denominado metaverso. Esto es algo que los gamers o aficionados a los videojuegos conocen muy bien. Al fin y al cabo, la idea es entrar en un entorno virtual, y pasear en un gran mapa por diferentes espacios que ofrecen eventos especiales que promueven las expresiones artísticas, con shows o performances de música, juegos en línea o muestras de arte.

Quizás, antes del 2020, hubiese sido difícil para alguien que no consume videojuegos o no es usuario de contenidos de realidad virtual (la plataforma es ideal para esta experiencia), imaginar algo así. Sin embargo, el crecimiento y expansión de la virtualidad y el mundo cripto ha impulsado este tipo de emprendimientos.

Los usuarios dentro de la plataforma que funciona como una DAO (Organización Autónoma Descentralizada), pueden comprar objetos virtuales, o NFTs de obras de arte digital, por ejemplo. Para eso, hay que estar inmerso en el mundo cripto, puesto que la plataforma funciona en la red de Ethereum y además, tiene su propia criptomoneda, denominada MANA. No es obligatorio estar dentro de este sistema, pero permite vivir la experiencia completa.

El furor de las criptomonedas llegó a la compra de bienes raíces digitales. Esto se debe a que estos mundos completamente digitales o metaversos funcionan igual que el mundo real. Allí se pueden comprar, terrenos, inmuebles, propiedades, y así, ser un inversor en bienes raíces digitales.

En octubre de 2018, fue noticia un usuario que compró un terreno de 10 metros cuadrados en un mundo virtual por el equivalente de USD 9.000. Hoy, esa misma propiedad vale aproximadamente USD 72 .000.

Los bienes raíces digitales son, en principio, iguales a los bienes raíces tradicionales. Se puede comprar un terreno, y construir sobre él, o comprar un inmueble ya construido y remodelarlo para venderlo más caro, o simplemente mantenerlo como una inversión a largo plazo.

Existen diferentes mundos virtuales como Sandbox, Cryptovoxels, Somnium Space, entre otros. Pero el más grande e importante hoy es Decentraland. Este mundo virtual es una especie de juego de rol multijugador en línea en el que los usuarios pueden realizar una amplia variedad de acciones como comprar parcelas de terreno, construir sobre ellas y también venderlas, para obtener tokens MANA.

El universo virtual de Decentraland tuvo una Oferta Inicial de Criptomonedas (ICO) y vendió más del equivalente a USD 24 millones en su token MANA en menos de 35 segundos.

A diferencia de los bienes raíces tradicionales, los digitales ofrecen acceso más barato a los pequeños ahorristas. La moneda MANA tiene un precio de aproximadamente 60 centavos de dólar al momento, aunque su precio varía según la oferta y demanda.

MANA llegó a subir más de un 500% en dos meses cuando fue furor entre los criptoinversores. Luego retrocedió un 60% en los siguientes dos meses.

Cada tierra vendida en un metaverso es única e irrepetible, ya que son tokens no fungibles. Las parcelas de los mundos virtuales, pueden llegar a ser incluso más caras que las del mundo físico. En febrero de este año un usuario compró una parcela en un mundo virtual llamado Axie Infinity por 888 ETH, el equivalente a USD 1,5 millones en aquél momento.

Asimismo, pueden resultar en una gran inversión, como es el caso de Kieran Warwick, quien vendió una parcela virtual en Axie Infinity por USD 28.000, tras haberla adquirido el año pasado por 300 dólares, multiplicando por 93 su inversión.

Marcos Emmi, CEO de Micro Finanzas Personales (MFP), señaló: “Los terrenos virtuales son una moda que se creó junto con el mundo de los NFT, y ofrecen ‘tokens de gobernanza’. Muchos los compran por esto último, más que por los terrenos en sí. Esta gobernanza significa que el inversor tiene cierta potestad sobre el proyecto (el mundo virtual en este caso)”.

Los espacios recorridos por cada avatar son parcelas de terreno virtual denominadas LAND y son NFTs. Es decir, son tokens que funcionan como certificados de autenticidad únicos para las personas o empresas dueñas de esas “tierras”.

Sobre esas parcelas NFT, se pueden crear juegos y apps, por ejemplo. Los LANDS miden 10 metros cuadrados y no tienen límite en altura. Para adquirirlas es necesario hacerlo en la criptomoneda MANA, el token nativo de Decentraland. Marcas como Coca Cola, Sotheby’s, ATARI, NASA, Ferrari, Playboy y Hot Wheels, entre otras, ya han adquirido sus parcelas en la plataforma, según indica  Agustín Ferreira, director ejecutivo de Decentraland Foundation (la plataforma funciona como una fundación). (Fuente: Infobae)